Cuaresma 2026 | Tiempo de conversión

El miércoles 18 de febrero se celebra el Miércoles de Ceniza, que marca el inicio de la Cuaresma. Con él comienza el período litúrgico que prepara a los fieles para la Pascua. Es un tiempo dedicado a escuchar la Palabra de Dios, a la conversión interior, a la preparación espiritual y a hacer memoria del propio bautismo. Es también una etapa para fortalecer la oración, el ayuno y la caridad, prácticas que orientan el camino hacia la Pascua.

La Cuaresma es un tiempo de cambio y renovación, tanto personal como comunitaria, que conduce a la celebración de la muerte y resurrección de Jesucristo. Se nos propone como una oportunidad para reavivar la fe y evitar que el corazón se disperse entre preocupaciones y distracciones diarias.

Se presenta como un camino de conversión interior vivido a través de la oración, la ayuda al prójimo… Es, además, una ocasión para disponerse a renovar las promesas bautismales y recordar que el bautismo compromete a vivir como cristianos.

Es un tiempo para abrirse a la voz de Dios, para acercarse a los demás, para reconocer el clamor de quienes sufren injusticia y dolor, y para buscar la reconciliación con Dios, con uno mismo y con los demás.

Todo este itinerario cuaresmal cobra aún más sentido a la luz de lo que recuerda el Papa en su mensaje para la Cuaresma: que este es un tiempo para volver a poner a Dios en el centro de la vida, de modo que la fe recupere su fuerza y el corazón no se deje absorber por las inquietudes y distracciones de cada día.

Mensaje del Papa León XIV para la Cuaresma