Domingo de Ramos en Barbanza

La Semana Santa ha arrancando con fuerza en la comarca, confirmando su resurgir tras el bajón que se registró a raíz del paréntesis motivado por el covid. La buena afluencia que registraron los desfiles de la Virgen de los Dolores el viernes tuvo su continuidad este Domingo de Ramos, con abarrote de feligreses en varias localidades.

Fueron muchos los ribeirenses que se arremolinaron en la zona del Monumento para, ramos en alto, asistir a la bendición a cargo del párroco local, Alfonso Mera. La comitiva se desplazó después al atrio de las iglesia de Santa Uxía para la celebración de la misa. Formaban parte de ella una borriquita, que se resistió a subir al altar tras varios intentos de caminar sobre una alfombra de palmas, y varios niños caracterizados.

También hubo borriquita y una docena de chiquillos representando a los apóstoles en Noia, donde la plaza de O Tapal se quedó pequeña para dar cabida a los vecinos interesados en bendecir sus ramos. Tras una procesión alrededor de San Martiño, el párroco local, José Ortoño, ofició la liturgia en el interior. Por la tarde, los noieses volverán a salir a la calle, arropando al Ecce Homo en el doble trayecto de ida y vuelta que hizo desde San Francisco hasta San Martiño. Cuando la procesión llegue a esta iglesia, Charo Barca, presidenta de la Fundación Andrea, leerá el pregón inaugural de la Semana Santa. La presentación de la invitada correrá a cargo de Luis Alamancos, presidente de la Cofradía de Los Dolores.

Una borriquita acaparó también las miradas en la parroquia pobrense de O Caramiñal. Lideró el desfile acompañada de los gaiteiros de Xiada, que arrancó del atrio de la iglesia de O Castelo tras la bendición de los ramos. De vuelta al tempo se ofició la liturgia.

En Porto do Son fue la imagen de una borriquita la que, al son de las gaitas de Trécola, acompañó a la comitiva que recorrió las calles tras la bendición de las palmas en la plaza de España, de la que se encargó el párroco, José Ramón Jorge Mosquera. Ya en la iglesia de San Vicente de Noal, el cura celebró la misa.

Los oficios litúrgicos se sucedieron a lo largo y ancho de la comarca. Aprovechando el buen tiempo reinante, las bendiciones de las palmas fueron en buena parte de las parroquias al aire libre. En la boirense de Santa Baia tuvo como escenario el entorno del cruceiro de Bao; mientras que en Rianxo, cumpliendo con la tradición, el punto elegido fue el Campo de Arriba, tras una procesión hasta la capilla de A Guadalupe.

 

Fuente: La Voz de Galicia