- La Capilla General de Ánimas acogió la celebración de la Virgen de Fátima con un llamamiento a la reconciliación y la paz.
- El arzobispo mons. Francisco José Prieto presidió la eucaristía este 13 de mayo en Santiago de Compostela.
- La homilía destacó a María como ejemplo de escucha, fe y acogida de la palabra de Dios.
- La jornada concluyó con una procesión por las calles del casco histórico compostelano.
La Capilla General de Ánimas, en Santiago de Compostela, acogió este miércoles 13 de mayo la celebración de la Virgen de Fátima, organizada por la delegación diocesana del Apostolado Mundial de Fátima. La eucaristía estuvo presidida por el arzobispo compostelano, mons. Francisco José Prieto Fernández, quien centró su homilía en la figura de María como modelo de fe, escucha y reconciliación.
Durante su intervención, el prelado reflexionó sobre la bienaventuranza de María, subrayando que “la verdadera dicha” nace de la escucha y la acogida de Dios en el corazón. Inspirándose en palabras de san Agustín, recordó que “la grandeza de María” reside en haber concebido “antes en su corazón que en su seno”.

El arzobispo destacó que la felicidad no se encuentra únicamente en los logros materiales o en la búsqueda de bienestar, sino en la confianza y la esperanza. “Dichosa tú que has creído”, recordó aludiendo al pasaje evangélico del encuentro entre María e Isabel, destacando que la fe sencilla y abierta es el camino hacia la auténtica plenitud.
A lo largo de la homilía, mons. Prieto Fernández presentó a María como “maestra de escucha”, evocando las palabras pronunciadas en las bodas de Caná: “Haced lo que Él os diga”. Según señaló, la Virgen nunca dirige la atención hacia sí misma, sino que conduce siempre hacia Cristo y hacia una vida basada en la acogida, el servicio y la confianza.
En el contexto de la advocación de Fátima, el arzobispo recordó también el mensaje transmitido a los pastorcillos, centrado en la conversión y la reconciliación de los corazones. Ante “tantas guerras” y divisiones presentes en el mundo y en la vida cotidiana, hizo un llamamiento a recuperar palabras “que reconcilien, acompañen y perdonen”.
“La palabra paz ha parecido muchas veces rota y violentada”, lamentó, al tiempo que invitó a los fieles a “abrir el corazón y la escucha como María” para superar distancias y enfrentamientos. En este sentido, animó a los asistentes a dejarse reconciliar por Dios y a convertirse en instrumentos de encuentro y fraternidad.
La celebración concluyó con una procesión por diversas calles del casco histórico compostelano. El recorrido partió de la Iglesia de las Ánimas y continuó por Casas Reais, Algalia de Arriba, Hospitaliño, Porta da Pena, Praza de San Martiño, Fonte de San Miguel, Campás de San Xoán, Praza da Inmaculada, Acibechería, Praza de Cervantes, San Bieito y Rúa Travesa, antes de regresar nuevamente a Casas Reais.






