El periodista del Cabildo compostelano

No fue conocido como periodista, realmente. Sus muchas cualidades le hicieron acreedor de justa fama de buen escriturista, sólido teólogo, renombrado profesor, apreciado sacerdote, reputado canónigo. Yo me atrevo a ponerle, además, la etiqueta de periodista porque desde joven fue ávido lector de periódicos y, más adelante, un extremadamente prolífico escritor de artículos para diversos medios, entre ellos este que se encuentra ante sus ojos. Me estoy refiriendo a don Jesús Precedo Lafuente.

De verbo fácil y con un gran don de gentes, muchos compostelanos lo recuerdan enfundado en su sempiterna vestimenta talar con la cruz de Santiago o con su traje coral de canónigo, ya que su figura y la catedral aparecen indisolublemente vinculados. Pareciera que sus actividades ministeriales estuviesen enraizadas en la Basílica apostólica desde los mismos tiempos apostólicos. ¿Cuándo entró a formar parte del Cabildo?

Había empezado sus estudios eclesiásticos en 1939 en Compostela, pero su brillantez académica y aptitudes intelectuales motivaron que fuese enviado a Roma, becado por la diócesis, para completar su formación en la Universidad Gregoriana. Finalizado este periplo, al poco de regresar a Galicia, su antiguo profesor don Antonio Rodríguez Villasante le animó en 1952 (con tan solo 27 años) a presentarse a dos oposiciones a canónigo en la catedral, vacantes debidas al fallecimiento de don Antonio Vicente Buela y del penitenciario don Jerónimo Coco Morante, sucedidos hacía dos años y el año anterior, respectivamente [El Correo Gallego (20-04-1952 y 15-07-1952)]. A causa de su juventud, Precedo no obtuvo el puesto, pero sí le sirvió como útil experiencia para el futuro.

Pasa el tiempo y, tras licenciarse en Sagrada Escritura en Roma (1953-1955) y ampliar estudios bíblicos en Jerusalén (1957), intenta de nuevo acceder a una canonjía vacante en 1960. Entre el 17 y el 27 de junio de ese año tres opositores, don Manuel Calvo Tojo, don Celestino Pérez de la Prieta y el propio don Jesús, realizan los ejercicios en la capilla del Pilar [La Noche (22-06-1960)]. Al último le corresponde disertar sobre el tema de escatología “Existencia y penalidades del infierno”. Finalmente, la silla de magistral, que es lo que estaba en juego, recae en el segundo, que pudo aducir méritos como canónigo archivero en la sede de Zamora, y recibe su nombramiento el 22 de agosto.

Dos años después, en 1962, el deceso de don Robustiano Sánchez Otero abre una nueva vacante en el Cabildo. A estas oposiciones se presentan don Ricardo González Vázquez, don Demetrio Trillo Trillo y, de nuevo, don Manuel Calvo Tojo y don Jesús Precedo.

Las pruebas tienen lugar en el Seminario Conciliar entre el 15 y el 29 de septiembre [El Pueblo Gallego (22-09-1962)]. Tras esta reñida y teológica disputa, el 1 de octubre don Jesús Precedo resulta vencedor y es nombrado canónigo por el cardenal Quiroga Palacios. Toma posesión el día 4 del mismo mes [La Noche (04-10-1962)], a las 10 y media de la mañana, apadrinado por el rector del Seminario y maestrescuela de la catedral don Manuel Capón Fernández. En su decreto de nombramiento, curiosamente, además de las funciones habituales de un capitular, el arzobispo le pide utilizar los medios ordinarios de difusión y “toda otra clase de publicidad” que contribuya a aumentar el culto en la Basílica y “avive el interés de los fieles por todo lo que se refiere al templo del Santo Apóstol”. Que es exactamente aquello que llevó a cabo con sus asiduas colaboraciones en prensa escrita durante muchos años quien fue la suave sonrisa de Dios en las pétreas rúas compostelanas.

Anxo Pazos
Artículo publicado en El Correo Gallego