En Pentecostés, el arzobispo Prieto llama a los jóvenes confirmandos a “alzar la mirada” y abrir el corazón al Espíritu Santo

  • Jóvenes reciben la Confirmación en una solemne Eucaristía presidida por el arzobispo mons. Francisco José Prieto Fernández.

La Catedral de Santiago de Compostela celebró este domingo, 24 de mayo, la Solemnidad de Pentecostés con una solemne Eucaristía presidida por el arzobispo, monseñor Francisco José Prieto Fernández, en una ceremonia en la que un grupo de jóvenes recibió el sacramento de la Confirmación y por una llamada a “alzar la mirada” ante los desafíos del mundo actual.

La celebración, que puso fin al tiempo litúrgico de la Pascua. Acompañaron al arzobispo el Vicario de Pastoral, Javier Porro Martínez; el delegado para el Primer Anuncio y la Juventud e Infancia, Javier García Rodríguez; y el delegado para la Catequesis, Miguel López Varela, junto a miembros del Cabildo catedralicio, otros sacerdotes y miembros de vida consagrada. La celebración contó además con la presencia de familiares de los confirmandos y numerosos fieles y peregrinos.

Durante la homilía, monseñor Prieto dirigió un mensaje especialmente cercano a los jóvenes que recibieron la Confirmación, a quienes recordó que este sacramento “es una llamada en primera persona que Dios os hace” para vivir una fe comprometida y auténtica.

“Alzad la mirada”, invitación a abrir horizontes en Pentecostés.

El arzobispo centró toda su reflexión en el lema “Alzad la mirada”, elegido para el próximo Viaje Apostólico del Papa León XIV a España, al que se refirió como una invitación permanente a la vida cristiana. Subrayó que esta llamada implica salir de uno mismo para encontrarse con el otro, desde la unidad, la centralidad de Jesucristo y la caridad.

El prelado insistió en la necesidad de “alzar la mirada” para abrir horizontes, superar la indiferencia, el egoísmo y los prejuicios, e invitó a no encerrarse en una existencia cerrada sobre sí misma.

En este contexto, evocó el Pórtico de la Gloria como signo de esperanza y plenitud, recordando que el camino del peregrino no concluye, sino que impulsa continuamente a “alzar la mirada hacia una vida abierta, plena y orientada al encuentro con los demás».

Una llamada a la autenticidad, la reconciliación y el compromiso social.

A lo largo de su intervención, monseñor Prieto también destacó la necesidad de alzar la mirada como clave para construir una sociedad más reconciliada y humana. En este sentido, animó a los jóvenes a mirar al otro, al “corazón del que está a vuestro lado”, y a derribar las barreras de la indiferencia para convertirse en “artesanos de paz”.

La celebración concluyó con una última invitación a alzar la mirada y escuchar la voz del Señor, dejándose guiar por el Espíritu Santo en la vida cotidiana, entendiendo la fe no solo como una tradición recibida, sino como una vocación viva, compartida y comprometida. El arzobispo recordó además que la vida cristiana es una vocación abierta a múltiples caminos (familia, vida consagrada, sacerdocio, misión…) e invitó a los confirmandos a acoger esa llamada y permitir que el Espíritu actúe en ellos.