En estos días el Papa quiere incidir en que Dios es fundamentalmente amor gratuito y que ese amor, en el que tanto insiste Jesús, es lo que la teología llama “trinitario” y “relacional”, por lo tanto comunitario. Por ello. Jesús nos llama amigos, y dice el Papa que “la amistad o nace entre iguales o los hace tales”. Nosotros no somos iguales a Dios, pero Dios mismo nos hace semejantes a Él en su Hijo.”
Si Dios se ofrece así, podemos entender que el Papa diga que “Dios cuestione “el Orden existente” dado que “el mundo no se salva afilando las espadas, juzgando, oprimiendo o eliminando a los hermanos, sino más bien esforzándose incansablemente por comprender, perdonar, liberar y acoger a todos, sin cálculos y sin miedo.”.
Ve el Papa una serie de causas de este disgusto, como es que “A nuestro alrededor, una economía deformada intenta sacar provecho de todo. Lo vemos: el mercado transforma en negocios incluso la sed humana de buscar, de viajar y de recomenzar.” y también recuerda que «la mejor manera de dominar y de avanzar sin límites es sembrar la desesperanza y suscitar la desconfianza constante, aun disfrazada detrás de la defensa de algunos valores»,
Otra causa es preferir la comodidad a la verdad. Hablando de la figura de Moisés en el desierto recuerda que Israel “Era un pueblo que en Egipto había gozado de algunas seguridades —no faltaba el alimento, así como un techo y cierta estabilidad—, pero al precio de ser esclavo, oprimido por una tiranía que exigía cada vez más dando siempre menos (cf. Ex 5,6-7). Ahora, en el desierto, muchas de las certezas pasadas se habían perdido, pero a cambio estaba la libertad, que se concretaba en un camino abierto hacia el futuro, en el don de una ley de sabiduría y en la promesa de una tierra en la que vivir y crecer sin más grilletes ni cadenas; en definitiva, en un renacer.”
Ante esto señala el Papa, que con Dios“ cada día puede ser, para cada uno de nosotros, el comienzo de una vida nueva, gracias al amor generoso de Dios, a su misericordia y a la respuesta de nuestra libertad. Y es hermoso pensar así el año que comienza: como un camino abierto, por descubrir, en el que aventurarnos, por gracia, libres y portadores de libertad, perdonados y dispensadores de perdón, confiados en la cercanía y en la bondad del Señor que siempre nos acompaña.”
Hace falta Esperanza y tener en cuenta que hay quien como Herodes “intenta aprovecharse del deseo de los magos manipulando su búsqueda en beneficio propio. Está listo para mentir, está dispuesto a todo; el miedo, en efecto, enceguece.” por lo que necesitamos ser “prudentes, sí, pero también audaces, atentos y creativos” encontrando “caminos distintos de los ya recorridos”.
El amor requiere diálogo, usar la palabra con la que se intercambian informaciones y noticias, y con la que revelamos quiénes somos. Para la amistad es necesaria también “la escucha” porque “Solo cuando hablamos con Dios podemos también hablar de Él.” dirá que es importante que“no se destruyeran los puentes ni se insistiera en el registro del reproche, prefiriendo el camino de la escucha y, en cuanto sea posible, el encuentro con las razones de los demás.”
Y no olvidemos que el lenguaje de amor es también de paz y advertirá “Cuando tratamos la paz como un ideal lejano, terminamos por no considerar escandaloso que se le niegue, e incluso que se haga la guerra para alcanzarla. Pareciera que faltan las ideas justas, las frases sopesadas, la capacidad de decir que la paz está cerca. Si la paz no es una realidad experimentada, para custodiar y cultivar, la agresividad se difunde en la vida doméstica y en la vida pública.”
Para concluir el Papa nos mueve a la unidad y citando el libro de Proverbios nos propone recordar que “El hermano, ayudado por su hermano, es como una ciudad fortificada”. En definitiva, el amor de Dios nos hace relacionarnos con los demás de forma confiada y promoviendo la paz.
María Puy






