La entretela | La procura del bien común pasa por la unidad

El Papa estos días hablaba estos días de la necesidad de promocionar el bien común, la fraternidad universal, y reflexionaba sobre la importancia de la unidad de los cristianos, para hacer más creíble el mensaje de la buena noticia anunciada por Jesús.

Nos recuerda que “Dios que se hace cercano a todos, que no excluye a nadie, que no ha venido sólo para los puros, sino que, por el contrario, se mezcla en las situaciones y en las relaciones humanas. …”. Y nos invita a anunciar el Evangelio y vivirlo “en todas las circunstancias y en todos los ambientes, para que sea levadura de fraternidad y paz entre las personas, entre las culturas, las religiones y los pueblos.”. En esta tarea el Papa implica a todos porque «no es la Iglesia la que atrae, sino Cristo, y si un cristiano o una comunidad eclesial atrae, es porque a través de ese “canal” llega la savia vital de la caridad que brota del Corazón del Salvador».

Por ello es “misión de todos los cristianos de hoy: anunciar a Cristo e invitar a todos a confiar en Él. Cada encuentro verdadero con el Señor es, en efecto, un momento transformador, que concede una nueva visión y una nueva dirección para llevar a cabo la tarea de edificar el Cuerpo de Cristo”,. Por eso rezar por la unidad cristiana es importante porque “«compartimos de hecho la fe en el único y sólo Dios, Padre de todos los hombres, confesamos juntos al único Señor y verdadero Hijo de Dios Jesucristo y al único Espíritu Santo, que nos inspira y nos impulsa a la plena unidad y al testimonio común del Evangelio» (Carta ap. In unitate fidei, 12). ¡Somos uno! ¡Ya lo somos! ¡Reconozcámoslo, experimentémoslo, manifestémoslo!”

Así que durante la celebración de la convención “ “UNA HUMANIDAD, UN PLANETA” celebrada en Roma durante el mes de enero, a los jóvenes cristianos de diversas comunidades el Papa les dice que “. La paz es una alianza que nos confiere un compromiso común: honrarla cuando existe y procurarla cuando falta. La paz, por último, es una promesa, porque sostiene nuestra esperanza en un mundo mejor y, como tal, es buscada por todas las personas de buena voluntad.” Los que la buscan, les ha expresado, ya anuncian una fraternidad universal que debe atender a integrar a los pobres, atender a refugiados y oprimidos. Ya que “Sólo quien cuida de los más pequeños puede hacer cosas verdaderamente grandes. La madre Teresa de Calcuta, santa de los últimos y premio Nobel de la Paz, afirmaba al respecto que «el mayor destructor de la paz hoy en día es el aborto» Su voz sigue siendo profética: ninguna política puede ponerse al servicio de los pueblos si excluye de la vida a quienes están por venir al mundo, si no socorre a quienes se encuentran en la indigencia material y espiritual.”

Dirá el Papa que para conseguir dar fruto cada uno ha de empeñar “las fuerzas recibidas según la medida de la donación de Cristo, a fin de que, siguiendo sus huellas y hechos conformes a su imagen, obedeciendo en todo a la voluntad del Padre, se entreguen con toda su alma a la gloria de Dios y al servicio del prójimo.”

En definitiva, como miembros de Cristo, atendiendo a las capacidades que Cristo nos da, nos corresponde el servicio al prójimo para conseguir la unidad del género humano en todos los ámbitos y sin excluir a nadie.

María Puy