El arciprestazgo del Salnés celebró este jueves, 15 de octubre, su primer retiro del curso 2026-2027, dirigido por el arzobispo emérito de Santiago de Compostela, monseñor Julián Barrio. Treinta sacerdotes participaron en una jornada dedicada a la oración, la reflexión sobre el ministerio y la preparación de las próximas citas pastorales.

La primera reflexión de monseñor Barrio abordó las claves del sacerdocio misionero hoy. El amor a Dios y a las personas, la sabiduría evangélica de la cruz y la disposición a trabajar sin añorar tiempos pasados fueron algunos de los ejes de su intervención.

Animó a los sacerdotes a asumir riesgos en su misión y a confiar en la acción del Espíritu Santo. Frente a la resignación o la desesperanza, recordó que todos son necesarios y que sus capacidades se complementan en el servicio pastoral.

Desde esa perspectiva, invitó a afrontar las circunstancias actuales con esperanza y a reconocer las posibilidades que ofrece cada tiempo para anunciar el Evangelio, sin convertir la propia persona en el centro de la predicación.

La segunda charla estuvo dedicada a la fidelidad del sacerdote. Monseñor Barrio advirtió del riesgo de reducir el ministerio a una tarea meramente administrativa, burocrática o empresarial, y subrayó que la vocación sacerdotal exige una entrega que va más allá del cumplimiento de funciones.

También insistió en que el sacerdote no puede actuar de manera aislada. Ser discípulo y trabajar en sinodalidad implica compartir la misión, contar con los demás y reconocerse parte de un mismo presbiterio.

Su reflexión vinculó asimismo la fidelidad con la vida concreta y con la creación, como ámbito en el que se recibe y se vive la salvación.

Tras las charlas y la adoración al Santísimo, los participantes dedicaron un espacio a los avisos pastorales y a la programación del curso 2026-2027, en el tercer año de la nueva organización de los arciprestazgos.

Entre las próximas convocatorias destacó la Asamblea Diocesana del 14 de noviembre. Se animó a los sacerdotes a promover la inscripción y la participación de los catequistas en este encuentro.

La jornada permitió también revisar y coordinar las fechas más importantes del arciprestazgo y de la diócesis para el nuevo curso, uniendo la preparación pastoral con un tiempo de oración y convivencia sacerdotal.