Mons. Prieto llama en Pentecostés a dejarse transformar por el Espíritu que alienta, reconcilia y envía

  • El arzobispo de Santiago mons. Francisco José Prieto Fernández presidió la Eucaristía en la Catedral compostela.

La Catedral de Santiago de Compostela acogió este domingo, 24 de mayo, la Solemnidad de Pentecostés con una Eucaristía presidida por el arzobispo, monseñor Francisco José Prieto Fernández. La celebración, que clausura el tiempo litúrgico de la Pascua cincuenta días después de la Resurrección de Jesucristo, reunió a numerosos fieles, familias y peregrinos en el templo compostelano.

Durante la ceremonia, el arzobispo recordó el significado de Pentecostés como el momento en el que el Espíritu Santo descendió sobre los apóstoles, impulsándolos a salir “del encierro” y convertirse en testigos del Evangelio.

En una homilía profundamente centrada en la renovación espiritual y la misión evangelizadora, mons. Prieto Fernández afirmó que el don del Espíritu escribe una nueva ley en el corazón de los creyentes y de la propia Iglesia. El prelado subrayó que esa ley se fundamenta en el amor, la reconciliación y la entrega a los demás.

La celebración coincidió además con la Jornada de la Acción Católica y del Apostolado Seglar, circunstancia que el arzobispo aprovechó para insistir en la necesidad de una “Iglesia en salida”, comprometida con la sociedad y capaz de superar el miedo, la indiferencia y el aislamiento. “Somos enviados. Es el tiempo de la Iglesia. Es el tiempo de la misión”, proclamó durante su intervención.

El Espíritu reconcilia y transforma”, afirmó, antes de pedir “una nueva mirada” y “una escucha atenta” que permitan acercar posturas en una humanidad “demasiado temerosa y demasiado enfrentada”.

La ceremonia concluyó con una invocación al Espíritu Santo para que “renueve los corazones” y fortalezca tanto a la Iglesia como a la sociedad.