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«No hay dinero que pague cómo te sientes al ayudar a la gente»

  • Pocas horas antes de ser ordenado diácono, Carlos Camiño está orgulloso de su camino andado

Carlos Camiño y Javier Carballo serán ordenados hoy diáconos en la iglesia del monasterio de San Martín Pinario, en Santiago de Compostela. En Cambeda, parroquia de Vimianzo y lugar de nacimiento de Carlos, los vecinos del lugar recibieron la noticia con emoción y alegría, ya que desde el año 1951 no hubo más sacerdotes. En el 2021, ambos jóvenes completarán su formación de siete años y podrán ser ordenados curas. Carlos Camiño (Cambeda, Vimianzo, 1984) cuenta con el apoyo de su familia y de la gente que lo vio crecer en un día que para él es muy importante.

-¿Era esta tu vocación desde pequeño?

-Después de terminar los estudios en el instituto, yo tenía pensada otra vocación, que era la de docente. Pero llegó un momento en que, después de algunos años trabajando como profesor, pues lo tuve mucho más claro. Además, desde los nueve años a mí me llamaba la atención el trabajo de sacerdote. Recuerdo exactamente la fecha en la que le comuniqué al párroco, Daniel Turnes, mi decisión. Fue el 26 de junio de 2014.

-¿Cómo se siente uno un día antes de ser ordenado diácono?

-Estoy encantado de que después de tanto tiempo y de las dificultades que te encuentras en el camino consiga llegar hasta aquí. Pocas horas antes de ser ordenado diácono me siento muy emocionado. Pero no solo por eso, sino también por todas las personas que esperan este momento. En la ceremonia solo nos podrán acompañar 30 familiares, por lo que el número de invitados se reduce mucho. Sin embargo, tenemos la suerte de retransmitirlo por Facebook, entonces es mucho más emocionante, es como si estuviesen allí al final.

-¿Cómo recibió la parroquia y la familia esta noticia?

-A mi familia al principio le resultó un poco sorprendente, pero al final lo que les importa es verme feliz. Una vez entré en el seminario fueron viendo mi evolución, lo que iba haciendo, la gente que conocía y si estaba feliz. En el caso de mi parroquia la noticia la recibieron con emoción porque es una parroquia rural en la que no hay sacerdotes desde hace años. Muchos ya se lo esperaban y algunos me preguntaban por el oficio porque para ellos era algo desconocido.

-¿Temor a dar este paso?

-Todo lo contrario, ya que esto siempre es para algo mejor. A lo largo de estos años he podido comprobar que hay gente que viene a ti, a pedirte consejos y resolver dudas. En un principio piensas que no estás a la altura, pero luego te dan las gracias por tu ayuda y la satisfacción que sientes es impresionante. No hay dinero que lo pague.

 

Fuente: La Voz de Galicia

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