¿Quién puede imaginar lo que Él sacará de nuestros pequeños «síes»?

De vez en cuando el Papa nos cuenta pequeñas anécdotas para ejemplificar la importancia de los actos pequeños en el plan de Dios. En esta ocasión durante su discurso a las Hermanas de San Félix de Cantalicio, e Hijas de Nuestra Señora de la Misericordia recordó su paso por el centro de estas hermanas en Buenos Aires donde recibió los sacramentos de iniciación cristiana “ Por ello doy gracias al Señor y a todas ustedes, porque mi actual servicio a la Iglesia es también fruto del bien que recibí, a temprana edad, de su familia religiosa.”

Y porque a todos nos corresponde realizar pequeños sies el Papa ha querido conmemorar la invocación a la Paz en tierra santa, que tuvo lugar hace diez años, y a la que, aunque ahora pueda parecer un fracaso, el Santo Padre sigue dando un gran valor cuando dice “Hoy es importante hacer memoria de ese acontecimiento, de manera especial a la luz de lo que lamentablemente está sucediendo en Palestina y en Israel. Desde hace meses asistimos a una creciente estela de hostilidad y vemos morir ante nuestros ojos a tanta gente, también a tantos inocentes. Todo este sufrimiento, la brutalidad de la guerra, las violencias que esta desencadena, el odio que siembra también en las generaciones futuras deberían convencernos de que «toda guerra deja al mundo peor que como lo había encontrado. La guerra es un fracaso de la política y de la humanidad, una claudicación vergonzosa, una derrota frente a las fuerzas del mal» “ y añade ““en lugar de hacernos ilusiones de que la guerra pueda resolver los problemas y llevar a la paz, debemos ser críticos y vigilantes respecto a una ideología hoy lamentablemente dominante, según la cual «el conflicto, la violencia y las rupturas son parte del funcionamiento normal de una sociedad» …se necesita un renovado compromiso para construir un mundo pacífico. A todos, creyentes y personas de buena voluntad, quisiera decirles, ¡no dejemos de soñar con la paz ni de construir relaciones de paz!” …” la paz no se consigue solamente con acuerdos de papel o en las mesas de compromisos humanos y políticos. Nace de corazones transformados, surge cuando cada uno de nosotros es alcanzado y tocado por el amor de Dios, que disuelve nuestros egoísmos, rompe nuestros prejuicios y nos da el gusto y la alegría de la amistad, de la fraternidad y de la solidaridad recíproca.”

También se ha centrado el Papa en estos días en la importancia de expresar alegría, el Santo Padre en su discurso -a un grupo de coros parroquiales- les recuerda algo que aunque pueda parecer pequeño, es importante en nuestro día a día “No dejen que la mentalidad del mundo lo contamine con su propio interés, la ambición, los celos, las divisiones, todas estas cosas que, como ustedes bien saben, pueden introducirse en la vida (de un coro, de una comunidad,) convirtiéndolos en ambientes que ya no son alegres, sino tristes y aburridos, hasta disgregarlos. En cambio, a ustedes les hará bien tener alto el tenor espiritual de vuestra vocación: con la oración y la meditación de la Palabra de Dios, participando, además de con la voz, también con la mente y con el corazón en las liturgias que animan, y viviendo con entusiasmo los contenidos de estas día a día, para que vuestra música sea cada vez más una elevación feliz del corazón a Dios, que con su amor atrae, ilumina y transforma todo “

En suma, allá donde se está cada pequeño si en favor de la paz y la alegría tienen un gran valor.

María Puy