Vida Ascendente comienza el curso con una invitación del arzobispo a vivir con gratitud y hacer del amor un servicio a los demás

El arzobispo de Santiago de Compostela, monseñor Francisco Prieto Fernández, presidió el martes 20 de octubre, en la iglesia parroquial de San Pablo de A Coruña, la eucaristía de apertura del curso pastoral de Vida Ascendente. Concelebraron el vicario de A Coruña, Severino Suárez, y varios sacerdotes de las parroquias de la ciudad.

Una vida por agradecer y mucho que ofrecer

Mons. Francisco Prieto comenzó su homilía invitando a los presentes a recordar los rostros, los nombres y las experiencias que han acompañado sus vidas. Una mirada agradecida hacia quienes han compartido su camino, pero también hacia el amor que todavía pueden ofrecer.

«Seamos agradecidos por lo recibido», expresó. El arzobispo animó a llevar a la eucaristía tanto las preocupaciones del día como todo lo vivido, con la certeza de que cada etapa mantiene sus posibilidades de entrega. El paso del tiempo modifica las responsabilidades y las capacidades, pero no agota la llamada a cuidar de otros.

En ese sentido, subrayó que la aportación de las personas mayores no depende de realizar grandes tareas ni de asumir esfuerzos extraordinarios. La presencia, la compañía, la atención y la escucha son formas concretas de compartir lo recibido y de seguir participando en la vida de la Iglesia y de la sociedad.

Espiritualidad, apostolado y amistad para sostener el camino

La homilía tuvo como hilo conductor los tres pilares de Vida Ascendente: espiritualidad, apostolado y amistad.

En este sentido, el arzobispo situó la relación personal con Dios en la base de esa misión. La oración sencilla, la escucha y el estudio de la Palabra y la celebración de la eucaristía, explicó, alimentan la fe y sostienen la capacidad de continuar amando y sirviendo. Invitó a rezar por los hijos, los nietos y las personas que forman parte de la propia historia, así como a acoger las necesidades de quienes están al lado.

A partir de la figura evangélica del administrador fiel, presentó el apostolado como una tarea de cuidado. Preguntarse qué necesita el otro y qué se le puede ofrecer en nombre de Jesús permite reconocer oportunidades de entrega en gestos tan cercanos como una llamada oportuna, una visita o un momento de escucha.

También profundizó en la amistad como expresión de la comunión cristiana. Más allá de las afinidades personales, señaló, los miembros del movimiento están llamados a reconocerse como hermanos en Cristo y a cultivar una amistad que encuentre tiempo y espacio para compartirse.

Un nuevo curso para vivir la fe y compartir la experiencia

En el inicio de esta nueva etapa pastoral, Mons. Francisco Prieto animó a los participantes a mirar el futuro con esperanza. Su reflexión invitó a no centrar la mirada únicamente en los años acumulados o en el tiempo que queda, sino en la plenitud que esperan y en la vida que aún pueden compartir.

Vida Ascendente es un movimiento de apostolado seglar formado por personas jubiladas y mayores, reconocido y aprobado por la Conferencia Episcopal Española. Su finalidad es ayudar a sus integrantes a crecer en la fe, fomentar la amistad y participar activamente en la Iglesia y en la sociedad.