Qué duda cabe que la Iglesia que camina en Estados Unidos vive un momento muy delicado por el inicio de un programa de deportaciones masivas de inmigrantes. Esa es la razón por la que ayer el Papa Francisco ha dirigido una carta a los obispos norteamericanos.
Son tres páginas que hay que leer, no hay excusa. Y que valen también para Europa, porque también aquí se escuchan discursos políticos claramente xenófobos y que no casan con la doctrina católica. “Exhorto a todos los fieles de la Iglesia católica, y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, a no ceder ante las narrativas que discriminan y hacen sufrir innecesariamente a nuestros hermanos migrantes y refugiados”, afirma el Sucesor de Pedro. Cum Petro et sub Petro, siempre.
“El verdadero bien común se promueve cuando la sociedad y el gobierno, con creatividad y respeto estricto al derecho de todos”, afirma el Papa, “acogen, protegen, promueven e integran a los más frágiles, desprotegidos y vulnerables”. Y sigue diciendo: “Esto no obsta para promover la maduración de una política que regule la migración ordenada y legal. Sin embargo, la mencionada maduración no puede construirse a través del privilegio de unos y el sacrificio de otros. Lo que se construye a base de fuerza, y no a partir de la verdad sobre la igual dignidad de todo ser humano, mal comienza y mal terminará”.
José Ramón Amor Pan
Delegado Episcopal para el Servicio del Desarrollo Humano Integral
https://www.vatican.va/content/francesco/es/letters/2025/documents/20250210-lettera-vescovi-usa.html






