- La celebración tendrá lugar el 7 de noviembre en Santander. La parroquia de San Jorge, donde recibió el bautismo, promueve una peregrinación para acompañar este acontecimiento.
El coruñés Luis Mosquera Caramelo será beatificado el próximo 7 de noviembre en Santander junto a otros 79 mártires de la persecución religiosa de 1936. Padre de cinco hijos y juez de profesión, murió fusilado el 27 de diciembre de aquel año en el barco prisión Alfonso Pérez, en la bahía santanderina. Su beatificación lo convertirá en el primer juez español en recibir este reconocimiento de la Iglesia.
La celebración tendrá una especial significación para la Archidiócesis de Santiago por los vínculos del futuro beato con A Coruña, su ciudad natal, y con la Universidad compostelana, donde estudió Derecho. La parroquia coruñesa de San Jorge, en la que fue bautizado, promueve una peregrinación a Santander del 6 al 8 de noviembre para participar en la beatificación.
Una fe que llevó al ejercicio de la justicia
Luis Mosquera Caramelo nació en A Coruña en 1900, en una familia de jueces. Tras cursar sus estudios en Santiago, su trayectoria profesional lo llevó a Las Palmas de Gran Canaria, Quiroga y, finalmente, Santoña.
Durante su etapa en Quiroga fue apartado de su cargo por motivos relacionados con su fe, entre ellos la presencia de una placa del Corazón de Jesús en la puerta de su casa. Posteriormente fue restituido y destinado a Santoña, donde continuó ejerciendo la judicatura.
En esta localidad cántabra defendió y asesoró al párroco Francisco González de Córdova ante las restricciones y los atropellos que sufría. También denunció las condiciones de los presos que permanecían en los calabozos municipales, en dependencias insalubres, y reclamó un trato digno para ellos.
Tras su detención, fue trasladado al penal de El Dueso y después al barco prisión Alfonso Pérez, donde murió a los 36 años. Según los testimonios familiares recogidos por la prensa, recibió la posibilidad de salvar su vida si renunciaba a sus convicciones religiosas, pero se mantuvo firme en su fe.
Una memoria conservada en la familia
Su hija Socorro, la única de sus cinco hijos que aún vive, tenía seis meses cuando murió su padre. El próximo 7 de noviembre estará en Santander, acompañada por familiares, para asistir a la beatificación.
Aunque no llegó a conocerlo, conservó su memoria a través de los relatos de su madre, Carmen, y de sus hermanos. En esos recuerdos ocupa un lugar especial la última visita que uno de los pequeños pudo hacer a su padre en el barco prisión, la víspera de su muerte.
Después del fusilamiento, la viuda y sus cinco hijos se trasladaron a A Coruña, donde encontraron acogida en la familia paterna. Socorro recuerda que su madre les habló de lo sucedido sin transmitirles rencor y mantuvo viva la memoria de la fe de su esposo.
La beatificación permitirá acercar este testimonio a las comunidades de la Iglesia compostelana. En la Archidiócesis de Santiago, el responsable del Departamento para la Causa de los Santos es Carlos Miramontes Seijas.






