- Viaja de Cuba a A Coruña, rehace su vida gracias a Cáritas y acaba de jefe de cocina de un restaurante: «Cáritas es hogar, Cáritas es familia»
- Mario, cubano de 53 años, tuvo que empezar de cero al llegar a Galicia y encontró en la formación de Cáritas la llave para encontrar trabajo, a pesar de que contaba con dos títulos que todavía no ha conseguido homologar
La historia de Mario es una historia de superación y de empezar de cero. Este cubano de 53 años decidió empezar una nueva vida en Galicia, la tierra de sus abuelos. Gracias a sus raíces pudo obtener la nacionalidad española. Aún así salir de Cuba no fue fácil. Y no fue lo único difícil. A pesar de tener la documentación en regla y el apoyo de su madre, que ya residía en Galicia, sus inicios fueron complicados. Con dos titulaciones a sus espaldas, no lograba encontrar trabajo, una barrera que él atribuye a «quizás por mi edad o quizás por los títulos que tenía«.
Ante las dificultades, y siguiendo el ejemplo de su madre a la que ya habían ayudado, Mario acudió a Cáritas. Allí encontró la oportunidad que necesitaba. Se embarcó en dos cursos de formación, uno de cuidados a personas discapacitadas y otro de ayudante de cocina. La dedicación fue máxima: «entraba a estudiar a las 8 de la mañana en el curso de cocina, salía a las 2 de la tarde, y a las 2 de la tarde comenzaba el otro curso«, relata. Todo ello mientras esperaba la homologación de sus títulos de contabilidad y finanzas y trabajando.
El esfuerzo dio sus frutos. Gracias a su buen desempeño en las prácticas del curso de cocina, consiguió un contrato en el restaurante con Estrella Michelín Árbore da Veira, en A Coruña. Su jefa, Iria Espinosa, le propuso unirse al equipo. «Eso fue para mí, Dios, una alegría inmensa«, recuerda Mario. Allí trabajó como ayudante de cocina.
Su progresión no se detuvo ahi. Por decisión propia, aceptó una oferta en otro reconocido restaurante de A Coruña, donde actualmente es jefe de cocina. Tras unas recientes vacaciones en Cuba para visitar a su padre, Mario afirma con convicción su sentimiento de pertenencia: «ya no hallaba las santas horas de regresar, ya ésta es mi casa, ya éste es mi país«. Se siente «especial, superbien» y profundamente agradecido por la ayuda recibida. Para él, la ONG de la Iglesia se ha convertido en su segunda casa: «Cáritas es casa, Cáritas es hogar, Cáritas es familia, personas que te encaminan, que te abren puertas al camino de la felicidad«.

El nuevo rostro de la pobreza
La historia de Mario es un ejemplo de éxito en un contexto social complejo. Según explica Pilar Farjas, directora de Cáritas Diocesana de Santiago, el último informe FOESSA revela una nueva cara de la pobreza en Galicia. Aunque hay una menor exclusión severa en comparación con la media española, la sociedad es mucho más frágil. Casi un 44% de los gallegos se encuentra en una situación de «integración frágil«: familias con empleo y vivienda, pero vulnerables a caer en la exclusión ante cualquier imprevisto.
Vivienda y empleo, factores de riesgo
Pilar Farjas identifica la vivienda como el principal factor de exclusión. «La vivienda es el principal factor de exclusión«, subraya. Los datos son alarmantes: uno de cada cuatro hogares gallegos sufre algún tipo de exclusión residencial, ya sea por los altos costes del alquiler, la inseguridad de los contratos o las malas condiciones de habitabilidad. El parque de vivienda de alquiler «se ha reducido drásticamente» y tiene «precios inasequibles«.
El segundo gran factor es el empleo, que «ya no es una garantía de seguridad». La recuperación económica no se traduce en trabajos estables, sino en un aumento del pluriempleo, los contratos a tiempo parcial y los salarios bajos, afectando con especial dureza a mujeres e inmigrantes. Farjas también señala otros problemas como la soledad no deseada y la cobertura insuficiente de las rentas mínimas, que no llegan «ni al 50 por 100» de las familias que las necesitan.
Políticas para una integración real
La situación se agrava para la población inmigrante, que tiene 5,5 veces más riesgo de caer en exclusión severa. Farjas critica la «contradicción profunda» de un sistema que no facilita la integración de personas con «firme voluntad de insertarse laboralmente». Por ello, desde Cáritas se reclaman cambios profundos. Se necesitan políticas de vivienda que aumenten el parque de alquiler social, un giro en las políticas de empleo para garantizar sueldos dignos y una reforma del modelo impositivo que no penalice a las rentas medias-bajas.
Fuente: Cope






