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Cáritas invirtió 353 millones de euros en 2018 para acompañar a 2,7 millones de personas dentro y fuera de España

  • Monseñor Fernández, “un modelo de desarrollo puesto al servicio de las personas y la defensa de sus derechos y su dignidad”
  • El perfil mayoritario de las personas atendidas es el de mujer, española, con hijos y que lleva más de 4 años acompañada por Cáritas
  • Aumenta el número de voluntarios

Los datos de la Memoria 2018 de Cáritas Española confirman, un año más, la fortaleza de la base social de los miles de voluntarios y donantes que sostienen el vasto compromiso de lucha contra la exclusión social, fueron presentados durante un acto que presidió el obispo auxiliar de Santiago de Compostela y responsable de Cáritas en la Comisión de Pastoral Social, monseñor Jesús Fernández acompañado por el presidente y la secretaria general de la institución, Manuel Bretón y Natalia Peiro. Durante su intervención monseñor Fernández recordó que esta Memoria confederal de Cáritas “es prueba palpable de esa preocupación por el cuidado de la Casa común y el compromiso de toda la Confederación en un modelo de desarrollo sostenible e integral, puesto al servicio de las personas y la defensa de sus derechos y su dignidad”.

“Hoy -afirmó- es una ocasión propicia para agradecer la entrega de esos cientos de miles de manos generosas al servicio de la caridad que dedican su tiempo y entregan su persona al servicio de los necesitados en Cáritas y en otras instituciones de la Iglesia”. Ahí reside el valor de “estas páginas donde se dibujan esos ´andamios de esperanza en un futuro mejor´ al que nos convoca el Evangelio, cuando nos urge a acompañar a los pobres y construirles unas condiciones de vida más humanas”, señaló finalmente.

Personas acompañadas

La Memoria es la expresión de solidaridad que tiene un rostro concreto: el de los casi 2,7 millones de personas acompañadas dentro y fuera de España por la 70 Cáritas Diocesanas que integran la Confederación Cáritas en nuestro país, que invirtieron en el último año un total de 353 millones de euros.

Se constata un doble aumento, tanto en el número de voluntarios, que pasan de los 83.951 de 2017 a 84.551 en 2018, como en el volumen de recursos aportados por donantes privados y empresas colaboradoras, que suben del 72,7% en 2017 (256.561.971 euros) al 73,1% en 2018 (257.922.476 euros). Es decir, de cada 100 euros invertidos por Cáritas en acciones sociales, 73 proceden de fondos privados.

Los fondos procedentes de subvenciones públicas supusieron en 2018 un total de 95.087.533 euros (26,9 %), de los cuales 53,2 millones fueron aportados por las Administraciones autonómicas y 7,8 millones por la Administración central.

Máxima austeridad

La gestión de estos recursos ha seguido los criterios de máxima austeridad con los que la Confederación Cáritas -apoyada en el seguimiento técnico aportado por 5.671 personas contratadas- realiza su trabajo: el apartado de Gestión y Administración representa únicamente el 5,6% del total de recursos invertidos. Es decir, de cada euro se destinan 5,6 céntimos a gastos de administración.

Acogida y Empleo

En el desglose por programas de los recursos invertidos por toda la Confederación, sobresale el apartado de Acogida y Asistencia, que sigue siendo el capítulo al que se destinan más recursos (81.087.033 euros, el 23% del total).

Tras este apartado figura otras de las grandes apuestas estratégicas de Cáritas para aportar soluciones personalizadas a los problemas de exclusión social: el programa de Empleo, Comercio Justo y Economía Social, al que se dedicaron 73.922.564 euros (20,9% del total).

Merece destacarse, asimismo, el esfuerzo económico llevado a cabo en programas como los de Mayores (38,5 millones de euros), Personas Sin Hogar (30,7 millones), Cooperación Internacional (25,4 millones) y Familia, Infancia y Juventud (24,3 millones).

Situación social

Junto a los datos recogidos en la Memoria confederal, Natalia Peiro, secretaria general, puso el foco sobre algunos rasgos de la realidad social de nuestro país analizados a la luz de los datos de la intervención de Cáritas en el territorio. Mencionó que la mejoría que se había registrado en las condiciones de vida de los que se encontraban bien o regular tirando a bien, subrayando que “esta mejoría no ha alcanzado a muchas familias de las que peor se encontraban, ni esta recuperación se ha producido con la intensidad adecuada para mejorar sustancialmente sus condiciones de vida”.

Mencionó que “la exclusión social se ha enquistado en la estructura social de nuestro país”. La situación más precaria “es la que afecta a esos 1,8 millones de personas que se malviven en el extremo de la exclusión más severa y a los que podemos definir como la sociedad expulsada, que son el 3,8% de la población y que ha seguido creciendo en los últimos años, hasta incrementarse en más de 200.000 personas”.

Para Natalia Peiro estas familias “viven en la supervivencia pura y dura como objetivo cotidiano, han roto sus vínculos con el resto de la sociedad porque sienten no se les tiene en cuenta y se enfrentan a un sistema de protección social que no está orientado ni diseñado para acompañarles en esta situación de máxima exclusión”.

La inseguridad

“En Cáritas estamos viendo como muchas familias de la sociedad expulsada, pero también algunas familias de la sociedad insegura, sufren el modelo negativo de empleo y vivienda de nuestro país. Ingresos insuficientes del empleo y coste elevado de la vivienda impide a las personas de la exclusión más severa salir del pozo”, señaló Peiro.

Según los datos procedentes de los propios programas de Cáritas en toda España y aunque existe una gran variedad de perfiles, una persona que se acerca a Cáritas en busca de apoyo suele ser una mujer (60% de los participantes), española (55%), de 30 a 54 años (55%), con hijos a su cargo, con un tiempo de acompañamiento por parte de Cáritas superior a los 4 años (40%) y que alterna periodos de trabajo con búsqueda activa de empleo.

Confirmó que la mayoría de las personas acompañadas por Cáritas son españolas o de la UE (60%). “Conviene destacar, en este sentido, que Cáritas, como expresión de una Iglesia samaritana, no hace acepción de personas a la hora de prestar ayuda a quien lo solicita”, dijo.

 El papel de los voluntarios

Manuel Bretón, presidente de Cáritas Española, invitó a superar “los retos que tenemos como sociedad, en momentos de incertidumbre política como el presente y cuando las previsiones económicas no son especialmente positivas para poder construir el futuro de una sociedad más solidaria en la que cada persona pueda desarrollar en igualdad de condiciones su proyecto vital”.

En esta respuesta juegan un papel decisivo “todos y cada uno de los voluntarios que hacen posible toda la actividad recogida en estas páginas, sin los cuales Cáritas no existiría, como tampoco podría mantener su ingente actividad social sin el apoyo generoso y amplio de colaboradores, donantes y empresas convencidas del valor de la dimensión social de su actividad”. Gracias a estos gestos fraternos “Cáritas puede estar cerca de quien más lo necesita en cada momento, defendiendo sus derechos en las tres áreas fundamentales del desarrollo: necesidades básicas, sentido de la vida y participación social”, indicó.

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