La parroquia de San Xoán Bautista de Carballo vivió el pasado sábado 2 de mayo una jornada especialmente significativa para su comunidad. A las 20:00 horas, el templo parroquial acogió una Eucaristía en la que 58 jóvenes recibieron el sacramento de la Confirmación, mientras que dos adultas culminaron su proceso de iniciación cristiana con la recepción del Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía.
La ceremonia estuvo presidida por el arzobispo emérito de Santiago, monseñor Julián Barrio Martínez, y concelebrada por el párroco José García Gondar y Eduardo Puga Vila. La celebración reunió a un gran número de familiares, catequistas y fieles, que acompañaron con cercanía y entusiasmo a los confirmandos y a las nuevas integrantes de la comunidad cristiana.
El ambiente estuvo marcado por la participación activa de la asamblea y el acompañamiento musical del coro parroquial, que contribuyó a realzar el carácter festivo y espiritual de la celebración.
Durante su homilía, monseñor Barrio dirigió un mensaje cercano y reflexivo a los presentes, con especial atención a quienes recibían los sacramentos. El prelado recordó la importancia de no perder de vista lo esencial en medio de las preocupaciones cotidianas, subrayando que “una cosa es lo importante y otra lo urgente”, en referencia a la necesidad de mantener viva la vocación cristiana.
En sus palabras a las dos adultas que recibieron la iniciación cristiana, el arzobispo destacó su incorporación a “una gran familia, la familia de la Iglesia”, animándolas a no sentirse solas en su camino de fe. Asimismo, insistió en la dimensión comunitaria de la Iglesia, señalando que todos los bautizados forman parte activa de ella como “piedras que construyen ese edificio espiritual”.
Dirigiéndose a los jóvenes confirmandos, mos. Barrio planteó una pregunta introspectiva inspirada en el Evangelio: “¿Qué conversación traíais mientras veníais de camino a esta celebración?”. Con esta reflexión, buscó invitarles a profundizar en su relación personal con Cristo y a no dar por supuesto su conocimiento, recordando que “muchas veces creemos que de Jesús lo sabemos todo y después nos damos cuenta de que no sabemos nada”.
La homilía también puso el acento en el mensaje central del cristianismo, evocando las palabras de Jesús: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”, como guía fundamental para los creyentes. En este sentido, el arzobispo animó a los jóvenes a conocer más a Cristo, amarlo y dar testimonio de su fe en la vida diaria.
En la parte final de su intervención, monseñor Barrio quiso subrayar el significado de la Confirmación no como un final, sino como el inicio de una nueva etapa: “No es un punto de llegada, es un punto de partida”. Con esta afirmación, invitó a los recién confirmados a implicarse activamente en la vida de la Iglesia, destacando que la comunidad “necesita de vuestra cooperación, de vuestra presencia y de vuestra pertenencia”.






