Domingo de Ramos en Barbanza

  • Bendiciones al aire libre y procesiones se mantuvieron pese al tiempo

a Semana Santa arrancó el viernes de los Dolores con menos afluencia de la esperada en algunas localidades de Barbanza, pero el abarrote general del Domingo de Ramos disipó todas las dudas. Ni siquiera la lluvia que hizo acto de presencia coincidiendo con algunas bendiciones y procesiones deslució la jornada. La normalidad se ha impuesto en la cita religiosa por excelencia y ya se augura una edición histórica, puesto que los días fuertes están todavía por llegar y las previsiones meteorológicas son buenas.

La lluvia caída a media mañana del Domingo de Ramos sí que obligó a afrontar algunos imprevistos, pero se subsanaron sobre la marcha y no mermaron la afluencia de gente. En Ribeira, el agua se dejó notar ya durante la bendición de las palmas, que tuvo lugar en la zona del Monumento y propició que se demorara un poco el inicio de la misa, que finalmente se celebró, tal y como estaba previsto, al aire libre, en el atrio de la iglesia de Santa Uxía.

«Estivo a tope con chuvia e todo», comentaba tras la celebración el párroco, Alfonso Mera. Añadía que la afluencia masiva de feligreses era una prueba de que la Semana Santa ha recuperado la normalidad: «Esperaba menos xente, sobre todo cando empezou a chover, pero nin sequera iso influíu». Por segunda vez, la jornada contó con un burro que llamó la atención de los presentes, sobre todo de los niños.

Reducción del desfile noiés

También hubo borriquita en Noia, donde ya es tradición que esta se sume a la procesión del Domingo de Ramos. Y también en esta localidad la lluvia obligó a introducir un pequeño cambio en el programa, pues se recortó la procesión. Los vecinos abarrotaron la plaza de Tapal, escenario elegido para la bendición de las palmas, y también el templo de San Martiño, donde se celebró la misa. El párroco, José Ortoño, no dudaba en asegurar que «pinta que haberá pleno en todas as actividades programadas».

Hasta en Boiro y Rianxo, donde la procesión de los Dolores del viernes había sido más floja, se registró un lleno de fieles ansioso por bendecir sus ramos. En la villa rianxeira, la procesión hasta la capilla de la Guadalupe estuvo exenta de lluvia.

En otras localidades también se recuperaron las cifras de asistente previas a la pandemia. En Porto do Son no hubo la tradicional procesión, pero se instaló una imagen de la borriquita a las puertas del templo.

 

Fuente: La Voz de Galicia