ActualidadEl fervor por el Nazareno resucita

El fervor por el Nazareno resucita

Distaba mucho la estampa que ayer se vio en A Pobra de la que se registraba cada tercer domingo de septiembre antes de la irrupción de la pandemia, con calles abarrotadas de vehículos y gente, pero sí confirmaba que la devoción por el Nazareno es más fuerte que el miedo que aún despierta el covid. Las tres misas que se oficiaron en la plaza Alcalde Segundo Durán contaron con gran afluencia de fieles, volvieron a verse las velas y túnicas moradas de los ofrecidos, y hasta hubo un ataúd.

El estricto protocolo que se llevó a cabo, con la distribución previa de las entradas y un amplio dispositivo de seguridad, evitó que se produjeran aglomeraciones. También contribuyó el hecho de que muchos devotos optaran por repartirse entre las dos primeras misas, pese a ser la última, fijada para las 13.15 horas, la considerada principal y ser oficiada por el arzobispo Julián Barrio. De hecho, fue en la de las 12.15 en la que casi se cuelga el cartel de completo.

Aún así, en las tres se registró una mayor afluencia que el año pasado, cuando el Nazareno sí sufrió con dureza el ataque del covid. El Cristo pobrense incluso volvió a atraer a feligreses de diversos puntos de Galicia. María se desplazó con varios familiares desde Ferrol, tras haberse ofrecido después de sufrir un grave accidente de coche: «Grazas á miña fe estou aquí andando».

Ella no fue la única que quiso agradecer personalmente al Nazareno su mediación ante una situación complicada. La ribeirense Teresa Cadaval también acudió este fin a la villa pobrense: «Facía anos que non viña, porque estivemos un tempo vivindo en Estados Unidos, pero nesta ocasión animeime despois de ofrecerme por outra persoa».

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Otra ribeirense, Josefa Mos, no quiso perderse la que para ella es una cita prioritaria. Reconoció que ni siquiera el año pasado renunció a asistir a la misa principal del Nazareno: «Non tiña medo ningún, se por el vén, que veña o que sexa, porque a min sempre me axudou».

Desde Boiro se sumó Ramona a la que es la cita religiosa más importante de Barbanza. Fueron ella y sus acompañantes los que portaron el único ataúd que se vio en la celebración de este año. La boirense confesó que se había ofrecido por su hijo ya antes de la llegada del covid, pero que esperó para cumplir su promesa.

El féretro desfiló delante de la imagen del Nazareno a su regreso a la iglesia de O Castelo una vez concluida la misa principal. Pese a haberse anulado la procesión, buena parte de los presentes en esta liturgia quisieron arropar al Cristo pobrense desde la plaza Alcalde Segundo Durán hasta el interior del templo.

Hoy, festivo local en A Pobra, el programa lúdico continuará con la música de Mallou, Blow y Otra Onda.

Fuente: La Voz de Galicia

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