El pasado 8 de septiembre, Sylvester Stallone, junto a su esposa, hijas y hermano, era recibido por el Papa Francisco en el Vaticano. Recordaba cómo se había criado católico y cómo se había distanciado de la fe con los primeros años de fama y fortuna. La enfermedad con la que nació una de sus hijas a finales de los años 90, le hicieron replantearse muchas cosas hasta que se produjo su conversión. No viene mal pensar sobre la propia vida.






