Entretela | En el universo observable ¡¡¡Hay un sextillón de estrellas!!! ¡Cada persona tendría para sí cientos de miles de millones de estrellas!

Estos días se han producido muchos eventos importantes en el Jubileo de la Esperanza.
Muy importante fué la celebración de los 60 años de la Declaración Nostra Aetate. Declaración que introdujo al más alto nivel el diálogo interrreligioso, y de la que el Papa destaca que nos enseña a que “no podemos invocar verdaderamente a Dios, Padre de todos, si nos negamos a tratar como hermanos y hermanas a cualquier hombre o mujer creados a imagen de Dios”. También ha destacado en su agenda la reunión y oración en Asís con miembros de todas las religiones, y que se repite desde 1986.

El papa aprovecha sus encuentros para hablar de la importancia de ser fraternos, de la búsqueda de la paz desarmante y desarmada (palabras ya presentes cuando fue proclamado Papa) o de la importancia del buen uso de la llamada inteligencia artificial, ahora que se está expandiendo su acción en la sociedad. También ha hablado de la necesidad de trabajar la sinodalidad en la Iglesia, con la participación de miembros de otras religiones o personas ajenas al mundo de la religión.

Son todos temas importantes que están en la página del Vaticano para ser consultados.
Pero para disfrutar de todos estos temas. Habló de un modo muy cercano a los y las estudiantes participantes en el Jubileo de la Educación.

El antiguo profe de mates y física ha presentado la educación como un cielo estrellado al que mirar, en el que entrar, y dónde crecer a lo más alto.

Propone el Papa dar juntos “testimonio de la alegría de creer en Jesucristo” e invita a soñar con la paz y con una fraternidad en la que a través de la educación se logre que cada uno desee orar pidiendo “Sueño más, Señor, quiero más, ¡inspírame tú!” Dice el Papa que es importante que exista “la conversación de las mentes donde se enciende la llama de la verdad. Así, la verdadera paz nace cuando muchas vidas, como estrellas, se unen y forman un diseño. Juntos podemos formar constelaciones educativas que orienten el camino futuro”

Usando las estrellas señala que “A simple vista, en las noches despejadas, podemos ver unas cinco mil. Aunque hay miles de millones de estrellas, sólo vemos las constelaciones más cercanas; sin embargo, éstas nos indican una dirección, como cuando navegamos por el mar.

Desde siempre, los viajeros han encontrado su rumbo en las estrellas. Los marineros seguían la Estrella Polar; los polinesios cruzaban el océano memorizando mapas estelares. Según los campesinos de los Andes, a quienes conocí como misionero en Perú, el cielo es un libro abierto que marca las estaciones de la siembra, la esquila y los ciclos de la vida. Incluso los Reyes Magos siguieron una estrella para llegar a Belén y adorar al Niño Jesús.” Porque ser estrellas permite ser “como brújulas para no perderse en los acontecimientos felices y tristes de la vida” . Pero insiste el Papa en que “una estrella sola sigue siendo un punto aislado. Cuando se une a otras, en cambio, forma una constelación, como la Cruz del Sur. Así son ustedes: cada uno es una estrella y juntos están llamados a orientar el futuro. La educación une a las personas en comunidades vivas y organiza las ideas en constelaciones de sentido. Como escribe el profeta Daniel, «los que hayan enseñado la justicia a muchos brillarán como las estrellas para siempre» (Dn 12,3). ¡Qué maravilla! Somos estrellas, sí, porque somos chispas de Dios. Educar significa cultivar este don.”

En resumen, siguiendo el refrán gallego“vai o vello morrendo e vai aprendendo” esto es, se aprende hasta el momento de la muerte, dejemos que nuestra vida sea un sueño inspirado por Dios. Un sueño llamado a orientar el  futuro, un sueño que parta del diálogo y la escucha y que persiga una fraternidad alegre. Creo que puede ser menos difícil ahora que acabamos de caer en que nos “corresponden” miles de estrellas a cada uno de los seres que habitamos este mundo.

María Puy