Javier García analiza un fenómeno actual que define como el deshielo del catolicismo, sugiriendo que la fe está saliendo de la marginalidad para convertirse nuevamente en una tendencia relevante y visible en la esfera pública.
Sostiene que, tras décadas de declive, existe un cambio de tendencia sociológico inesperado impulsado por nuevos canales digitales y métodos de evangelización que logran conectar emocionalmente con las generaciones jóvenes. Para canalizar este despertar, García propone una metanoia pastoral dividida en seis pasos fundamentales, instando a la Iglesia a evolucionar de la simple afluencia de personas a una influencia real basada en el discipulado.
Finalmente, el propósito es motivar una transición que supere el mero sentimentalismo o el mantenimiento de estructuras caducas, buscando transformar a los «turistas espirituales» en creyentes comprometidos y vinculados comunitariamente.






