La Parroquia de San Vicente de O Grove vivió ayer, martes, una jornada marcada por la fe y la esperanza con motivo de la fiesta en honor a San Ezequiel Moreno, el santo al que miles de personas en el mundo encomiendan la lucha contra el cáncer. Desde primeras horas de la tarde, decenas de feligreses, vecinos y visitantes se acercaron al templo para rendir homenaje al protector de los enfermos y acompañar una celebración cargada de emoción.
La devoción se hizo visible en la larga fila que, durante más de media hora, aguardó pacientemente para venerar la reliquia del santo. Un silencio reverente acompañaba a quienes, con gesto sereno, depositaban en la pequeña urna sus oraciones, peticiones y agradecimientos.
La ceremonia estuvo presidida por el padre Pedro José Rodríguez, procedente de la Archidiócesis de Cumaná, en Venezuela, y concelebrada por el párroco local, Juan Ventura Martínez. Al finalizar, la Asociación Española Contra el Cáncer de O Grove tomó la palabra con la lectura de un manifiesto en el que recordaron la importancia de la unidad, la solidaridad y el apoyo a quienes atraviesan la enfermedad.
Un santo que hizo de su vida un testimonio de entrega
San Ezequiel Moreno nació en Alfaro, La Rioja, en 1848. Religioso agustino recolecto, entregó su vida al servicio de los más pobres y marginados, primero en Filipinas y después en Colombia. Allí fue obispo de Pasto, donde destacó por su cercanía al pueblo y su infatigable labor pastoral. En 1906 falleció a causa de un cáncer, motivo por el que la Iglesia lo proclamó patrono de los enfermos que sufren esta dolencia. Canonizado en 1992 por Juan Pablo II, hoy su figura sigue siendo un faro de fe para quienes buscan consuelo en medio del dolor.
Una cita de fe y esperanza
La celebración en San Vicente no fue solo un acto religioso, sino también un espacio de encuentro para la comunidad. Entre velas encendidas y cantos litúrgicos, se respiraba un ambiente de recogimiento que recordaba que, incluso en la enfermedad, la fe puede ser un refugio.
La jornada concluyó con la promesa de continuar manteniendo viva la devoción a San Ezequiel Moreno, como símbolo de fortaleza para los enfermos y sus familias. Un día en el que San Vicente se unió en una sola voz para pedir salud, acompañar a quienes sufren y celebrar la memoria de un santo que convirtió su vida en entrega y esperanza.






