Las misioneras Esther y María inspiran a la comunidad de Codeso en la Vigilia Diocesana

  • La parroquia de Santa Eulalia de Codeso (Boqueixón) acogió un emotivo encuentro en el marco del centenario del DOMUND, presidido por el arzobispo monseñor Francisco José Prieto, donde la fe y el testimonio misionero en Etiopía cobraron especial protagonismo.

El pasado sábado, la parroquia de Santa Eulalia de Codeso, en el municipio de Boqueixón, se convirtió en el epicentro de la animación misionera de la archidiócesis de Santiago de Compostela con la celebración Uno de los momentos más significativos de la Vigilia Diocesana por las Misiones fue el encuentro de los niños, jóvenes y vecinos de la comunidad parroquial con Esther y María, dos misioneras laicas consagradas pertenecientes a la Comunidad Misionera de San Pablo Apóstol (MCSPA).

Durante las actividades de convivencia previas a la oración litúrgica, ambas compartieron en primera persona su experiencia pastoral y humanitaria en Etiopía.

Esther, natural de Kenia, relató cómo una visita al norte de su país natal transformó su mirada hacia el sufrimiento ajeno y despertó su vocación de entrega. Por su parte, María, nacida en Madrid, compartió su camino personal: tras estudiar Empresariales y trabajar en el sector de la consultoría, dejó su empleo para cuidar a un ser querido enfermo, descubriendo en el acompañamiento cercano la llamada a entregar su vida al servicio de los demás.

Ambas misioneras explicaron a la comunidad las complejas realidades que afrontan diariamente en el cuerno de África —como la desnutrición infantil, la falta de acceso a agua potable y la acogida de niños que viven en la calle—. Estas labores de desarrollo integral son coordinadas por la MCSPA en alianza con entidades como la Fundación Emalaikat, que impulsa proyectos de salud, educación, recursos hídricos y seguridad alimentaria en países como Etiopía, Kenia, Malawi y Sudán del Sur. En sus testimonios, subrayaron que el anuncio del Evangelio avanza siempre unido a la atención de las necesidades básicas: alimentar, escolarizar, escuchar y ofrecer un espacio donde cada persona se sienta querida.

La oración, motor y raíz de la entrega misionera

En la espiritualidad de la Comunidad Misionera de San Pablo Apóstol (MCSPA), la oración no es un complemento a la labor social, sino el auténtico cimiento que sostiene su vocación. Fieles a su carisma de ser «contemplativos en la acción» y guiadas por la figura de Cristo Buen Pastor y el celo apostólico de San Pablo, la vida de oración de misioneras como Esther y María es el manantial del que brota su entrega diaria. En ese diálogo íntimo y cotidiano con Dios encuentran la luz y la fortaleza para responder con compasión ante las realidades más complejas de África, transformando la contemplación en una presencia viva de amor, consuelo y servicio en medio de los más vulnerables.