Los peregrinos de Santiago viven su segundo día en Roma entre arte, oración y camino interior

El martes 26 de agosto amaneció luminoso en Roma para los peregrinos de la Archidiócesis de Santiago de Compostela. La jornada, enmarcada en el Jubileo de la Esperanza, estuvo centrada en el encuentro con la belleza del Vaticano y en una experiencia profundamente espiritual que llevó a los caminantes gallegos hasta el corazón de la fe.

La mañana se dedicó al arte y a la historia. Repartidos en pequeños grupos, los peregrinos diocesanos recorrieron los Museos Vaticanos, se adentraron en la majestuosa Capilla Sixtina y visitaron la Basílica de San Pedro junto con las Grutas Vaticanas. Fue un tiempo para contemplar el patrimonio cultural y espiritual que Roma custodia desde hace siglos.

La tarde, en cambio, abrió un espacio a la interioridad. Desde la Plaza Pía, junto al río Tíber, los fieles iniciaron una peregrinación hacia la Basílica de San Pedro, acompañados por los hermanos de la diócesis de Mondoñedo-Ferrol. A través de cantos, salmos y la Palabra de Dios, el camino se convirtió en metáfora de la vida interior que cada uno recorre.

Al atravesar la Puerta Santa, los peregrinos rezaron el Credo ante el altar de la Confesión y elevaron oraciones por las intenciones del Santo Padre. Después, ambas diócesis celebraron juntas la Eucaristía, presidida por el arzobispo de Santiago mons. Francisco José Prieto Fernández, en la capilla del coro de los canónigos, un espacio íntimo en medio de San Pedro. El canónigo Don Tiziano, anfitrión cercano desde el inicio, acompañó con su presencia este momento de comunión. Antes de la misa, hubo también ocasión para la confesión, preparando así los corazones para recibir las gracias jubilares.

El día concluyó con la cena compartida y el merecido descanso tras una jornada intensa de fe y fraternidad. La mirada ya se dirige a lo que traerá el miércoles: la audiencia con el Papa León XIV en el Aula Pablo VI, el paso por la Puerta Santa de San Pablo Extramuros, la celebración de la Eucaristía en la basílica y un recorrido cultural por algunos de los rincones más emblemáticos de Roma.

Roma sigue desplegando sus tesoros, y los peregrinos de Santiago los recorren paso a paso, entre la admiración del arte y la hondura de la fe.