Memoria 2024 | Una pastoral que teje vínculos

La Iglesia en la Archidiócesis de Santiago de Compostela continúa su labor de proximidad y servicio en un momento en el que la fe y el compromiso social siguen siendo pilares fundamentales para la comunidad. Así se recoge en la reciente publicación de la Memoria de la Archidiócesis de Santiago de Compostela 2024, donde se detalla un amplio programa de acciones dirigidas a fortalecer la vocación, la formación, la convivencia ecuménica, el cuidado de los enfermos, y la comunicación, entre otros ámbitos.

Impulso a la cultura vocacional en toda la diócesis

Uno de los aspectos destacados en la memoria es la apuesta decidida por crear una cultura vocacional en toda la diócesis. Desde los sacerdotes y religiosos hasta agentes de pastoral, movimientos apostólicos y familias, se están implementando diversas actividades para promover la llamada vocacional al servicio de la Iglesia y la sociedad.

Entre ellas, se incluyen retiros espirituales, jornadas de formación para jóvenes y adultos, campañas específicas como la del “Día del Seminario” y encuentros con los responsables de pastoral vocacional, todo en colaboración con diferentes delegaciones y parroquias. El objetivo principal es acompañar a las personas en su camino de fe, favoreciendo una respuesta generosa y consciente a la llamada de Dios.

Un nuevo Departamento para la Pastoral de la Salud

Asimismo, la memoria refleja que en 2024 la Delegación para la Pastoral de la Salud dejó de ser simple delegación para convertirse en un Departamento dedicado a esta importante área.

La finalidad de esta transformación es profundizar en el cuidado de las personas mayores y enfermas. Este departamento trabaja en la difusión de recursos y materiales de formación dirigidos a las tres áreas sanitarias de la diócesis: Santiago, A Coruña y Pontevedra, para promover una atención más humana y respetuosa hacia los más vulnerables.

La familia, cuna del Evangelio y de la vida

El compromiso con las familias y la promoción de un modelo de Iglesia “enriquecida por el ejemplo de la Sagrada Familia” sigue siendo otro de los ejes fundamentales. La memoria recoge la celebración de la Eucaristía en honor a la Familia, en la parroquia Resurrección del Señor en Coruña, donde Monseñor Francisco Prieto resaltó que la familia es una “escuela del Evangelio” y una verdadera comunidad de vida y amor.

La diócesis invita a sus fieles a fortalecer los valores evangélicos en el núcleo familiar, promoviendo virtudes como la oración, la comprensión mutua y la solidaridad, con el fin de convertir la familia en un “fermento de bien en la sociedad”.

Comunicación para unir y acoger

En lo que respecta a la comunicación social, la memoria señala que la Delegación correspondiente continúa con su misión de fortalecer los lazos entre parroquias y comunidades, promoviendo una comunicación transparente y cercana.

En la celebración de la 57ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, el mensaje del Papa Francisco resaltó la importancia de hablar desde el corazón y con palabras amables, fomentando así una cultura de respeto y acogida en un mundo cada vez más saturado de información pero carente de empatía.

Liturgia: encuentro con Dios y fuente de vida

La dimensión litúrgica también tiene su lugar privilegiado en la actividad diocesana. La delegación de liturgia impulsa una práctica litúrgica auténtica, que recupere la belleza y el misterio del encuentro con Dios. En 2022, el Papa Francisco publicó en esa línea la carta apostólica “Desiderio Desideravi”, que recoge las ideas fundamentales para redescubrir el valor de la liturgia como fuente y cumbre de la vida eclesial: desde entenderla como un verdadero encuentro, hasta la necesidad de transmitir la formación litúrgica a todos los creyentes y respetar el silencio como parte esencial del rito. La memoria destaca que se trabaja para que la celebración litúrgica sea una experiencia que fortalezca la fe y la comunidad cristiana.

Firme compromiso ecuménico e interreligioso

El compromiso ecuménico y de diálogo interreligioso también continúa firme. Diversas comunidades cristianas y religiosas participaron en un Encuentro Ecuménico en el Monasterio de San Martín Pinario, organizado para impulsar la unidad y el entendimiento mutuo. Participaron grupos ecuménicos y de diferentes confesiones, además de representantes de organizaciones como Enlázate por la Justicia y Manos Unidas, evidenciando la voluntad de la diócesis de avanzar en el diálogo fraterno y respetuoso entre distintas tradiciones religiosas.

Cuidado y acompañamiento a los sacerdotes

Por último, la acción pastoral hacia los sacerdotes y el clero en general sigue siendo prioritaria. La memoria recoge la celebración en la festividad de San Juan de Ávila, en la que se homenajearon a sacerdotes con 25, 50 y 60 años de ordenación, reconociendo su dedicación al servicio de la comunidad.

La Delegación del Clero continúa con su labor de acompañamiento, formación continua y cuidado pastoral a los sacerdotes, buscando fortalecer su dimensión espiritual, humana, intelectual y pastoral en beneficio de toda la Iglesia local.

Una Iglesia viva, en salida y comprometida

En definitiva, la publicación de la Memoria de la Archidiócesis de Santiago de Compostela 2024 revela una Iglesia viva y en constante movimiento, que trabaja con intensidad por promover una comunidad más unida, acogedora y comprometida con los valores del Evangelio. Estas acciones reflejan no solo una planificación pastoral, sino también una voluntad profunda de acompañar y servir a los fieles en los desafíos y esperanzas de la sociedad actual.

En cada página de esta memoria late un susurro de esperanza: el eco de una Iglesia que no se encierra en sus muros, sino que se hace casa y camino, abrazo y palabra, rostro que consuela y mirada que alienta.

La Archidiócesis de Santiago de Compostela recuerda así que la fe no es un recuerdo antiguo, sino un latido presente que anima a jóvenes y adultos a descubrir su llamada, que abraza al enfermo con ternura, que acompaña a los sacerdotes y a los miembros de vida consagrada en su entrega silenciosa y que abre las puertas del diálogo con todos los credos para que la humanidad sea un coro en el que cada voz encuentre su lugar.

Y es que, como se recoge en estas páginas llenas de cifras, encuentros y oraciones, la Iglesia no es solo estructura, ni historia, sino comunidad viva que camina con paso humilde y decidido hacia el mañana. Porque allí donde una mano se tiende, un corazón se ofrece y una palabra alienta, Dios continúa escribiendo su historia de amor en la tierra de los hombres.