En el V Domingo de Cuaresma y Día del Seminario, el pasado 22 de marzo, el seminarista Francisco Javier Serrano recibió el ministerio del lectorado en el Seminario Mayor Interdiocesano Santiago Apóstol, de manos de mons. Francisco José Prieto Fernández. En esta entrevista comparte su vocación y el significado de este paso en su camino hacia el sacerdocio.
Nombre y apellidos, estudios, lugar de actividad pastoral…
Soy Francisco Javier Serrano. Nací en Venezuela, soy seminarista de la Archidiócesis de Santiago de Compostela. Profesionalmente soy Licenciado en Educación, mención Geografía y Ciencias de la Tierra, bachiller eclesiástico en Filosofía y a punto de terminar los compromisos académicos del bachillerato eclesiástico en Teología. Pero antes que nada soy un hijo de Dios.
Actualmente, como parte del proceso formativo y vocacional propio del sacerdocio, estoy en la etapa de pastoral y el seminario me ha enviado a vivirla en la parroquia de Santiago de O Burgo, en A Coruña.
¿Cómo ha sido tu camino hasta llegar a este momento?
Mi camino para llegar dar el paso del rito de lectorado ha sido un continuo estar abierto a la gracia de Dios, estar en busca de Dios, intentando intentar cada día desde mis limitaciones y también desde las capacidades y dones que que el Señor me ha regalado, ir dando respuesta a las llamadas a la vida, a lo llamada a la santidad, a las llamadas a la felicidad que continuamente Dios desde su Amor, Paciencia y Misericordia me hace.
Un día el Señor me llamó y poco a poco ese llamado ha venido discerniéndose por parte mía y por parte de la iglesia y yo he venido intentando responder desde la propia humanidad y también desde la gracia de Dios a la llamada vocacional al sacerdocio que me ha hecho.
¿Qué que significa ser lector en la Iglesia hoy?
Ser lector en la iglesia hoy, significa esforzarse por tener y mantener un compromiso con la lectura y el estudio asiduo de la Palabra del Señor, una lectura que se hace con la mirada y con el corazón, y que por tanto, se traduce en testimonio, permitiendo que la Sagrada Escritura cale dentro de la propia vida, capacitándola, transformándola, para que poco a poco vaya haciendo de ella un testimonio fiel de esperanza de alegría de fraternidad y de entrega.
¿Qué actitudes crees que debe cultivar un buen lector?
Un buen lector de la Sagradas Escritura debe cultivar cada día una comunicación constante con Dios por medio de la oración, una capacidad lúcida de razonar comprender y dar razón de todo cuanto se revela en la Palabra de Dios, un férreo compromiso de proclamar desde el testimonio continuo de lo comprendido por la razón y el corazón, y también desde lo experimentado en la desde la vida.
¿Cómo te ayuda la Escritura en tu vida?
La Sagrada Escritura ha sido y es en mi vida, un auxilio de Dios, me ayuda cada día a conocer, a amar a un Dios que se revela en ellas de una manera cercana, que toca la realidad del ser humano y que se compadece de ella y que siempre está allí acompañándolo, guiándolo y ayudándolo en su camino de conversión, de santificación.
Por ello para mí la Sagradas Escritura son ese lugar sagrado en el que al entrar a ellas (por medio de la lectura y de la oración) puedo encontrarme con el Señor, conocerle desde el corazón, desde la razón, amarle y seguirle sabiéndome conocido y amado por Él.
¿Qué retos ves en la transmisión de la fe hoy?
Vivimos dentro de una sociedad en la que ir a máxima velocidad, el inmediatismo, la superficialidad, son riesgos a los que todas las personas estamos expuestos, creo que la fe debe ser hoy en día vivida y compartida desde las cosas sencillas, partiendo de las cosas más pequeñas, y luego hacia las cosas más complejas, es decir, tocando la realidad del ser humano, tocando la humanidad, comprendiéndolo, amándolo profundamente, como quien entra en una Tierra Sagrada y siendo medios éticos, morales, testimoniales para que la gracia del Señor, que es quien nos ha llamado a la vida y a la santidad, pueda en el tiempo que Él considere oportuno, entrar, transformar y orientar a cada ser humano hacia la santidad y la verdadera felicidad.
¿Qué pasos sientes que Dios te invita a dar después del lectorado?
El sacerdocio es un don, una gracia que Dios concede a quienes Él quiere, y para servir a Dios y a su iglesia como presbítero, es necesario dar una respuesta fiel, para ello se hace necesario ir dando una serie de pasos; ahora el Señor me invita a servirle desde el Lectorado, sin embargo, todos los ministerios que se van recibiendo, toda la formación que se va adquiriendo y sobre todo ese experimentar a Dios que solo se consigue estando con y junto a Él, creo que deben ser asumidas como gracias de Dios en el proceso formativo que la Iglesia, nuestra Iglesia marca para quien quienes han sido llamados por Dios a vivir la vocación a las santidad por medio del sacerdocio como hijos de Dios.
Ahora bien, una vez recibido el lectorado, también ha de ser recibido el acolitado, posteriormente el diaconado y después de un tiempo el presbiterado, teniendo siempre muy claro que el sacerdocio es un don y una tarea que se pone en manos de hombres llamados a la santidad.






