Momento Blanco en Cope: Ser «uno»

Barby Lola ya pasa un rato de los 50 pero aún se siente joven. En verano recupera del vestidor tacones y minifalda. Se arrepiente de “manipular” un poco a los hijos y al marido; dice que es la única manera de que las cosas funcionen en su casa porque ellos, “pobriños”, no saben todo, no tienen tiempo… Por capacidad, podría trabajar en cualquier lado, pero ha preferido prejubilarse. Sabe que la criticarán por llevar las flores a la iglesia.

Sor Laura es la monja de esa iglesia. Su cofia y su hábito por debajo del tobillo esconden una buena voz para el canto gregoriano. Ella quiso entregarse a Dios muy joven aunque reconoce que en el convento se debe luchar cada día por crecer en la caridad, alejando la amenaza sibilina y constante de la propia soberbia. Reza por toda la humanidad, borda y hace pastas riquísimas. Muchos no entienden su sonrisa o que la llamen “madre”.

Al borde del cortocircuito, Vanessa conecta los mil cables del trabajo en pequeña empresa, familia grande y termomix. Aún carga de dos en dos a los niños en el “colo”. Ve a su madre llevar flores a la iglesia de las monjas donde estudió. Se pregunta cómo compaginar baladas románticas, sueños de vacaciones en el Caribe y contemplación de Dios en medio del mundo. Su corazón pide esa paz y no sabe si la loca es ella o los demás. ¡¡Ven, Espíritu!!

Manuel Á. Blanco