Notas históricas sobre la capilla de San Juan Bautista de Aios, en Noalla

Hace unos meses fue publicado el resultado de la magnífica restauración de la capilla de San Juan de Aios, situada en los términos de la feligresía de San Esteban de Noalla, en el corazón del Salnés, aldea que en otro tiempo fue priorato de los monjes de San Martín Pinario. La arquitectura de la ermita es totalmente sencilla, en consonancia con otras edificaciones de nuestro rural: cuenta con una pequeña nave rectangular, a la que se accede mediante una puerta compuesta de un arco de medio punto, cubierta de un artesonado a dos aguas en su cuerpo, y un presbiterio de planta cuadrada con el techo en forma de torre y arco triunfal. Este último, al igual que algunos esquinales, la renovada espadaña, los marcos y los dinteles, son los únicos elementos fabricados en cantería, puesto que los lienzos fueron erigidos mediante cachotería, hoy apreciables a simple vista gracias a su desencalado. En cuanto a su patrimonio mueble, la ermita cuenta únicamente con las imágenes de San Juan Bautista, un Santo Cristo, la Virgen de Fátima, un San Antonio de Padua y una Santa Bárbara, efigies de valor mediano al ser obras de hechura reciente, en su totalidad de pasta, vinculadas a los talleres de arte sacro de Olot.

En cuanto a la fundación de esta capilla, esta tuvo que tener lugar en la primera mitad del siglo XVII puesto que en las primeras visitas pastorales de la centuria no tenemos referencia alguna y, por el contrario, el templo aparece ya consignado en la del 7 de febrero de 1652. En esta gira pastoral se nos indica, aparte de que estaba en un estado bastante regular, que fue trasladada en aquel año hasta el actual emplazamiento por orden del visitador. La visita pastoral que más datos nos aporta de ella es la ejercida por don Alberto Vidal, cura de Meis y arcipreste del Salnés, el 25 de octubre de 1791. En ella se nos dice algo importante: fue fundada por los vecinos, de ahí que no tuviese rentas propias, que contaba con un retablillo, que era atendida una vez al año por los párrocos más próximos y que tenía necesidad de varios reparos. El extracto documental es el siguiente: «Visitó su merced la capilla de San Juan del coto de Aios, que está a cargo de aquellos vecinos, y solo se celebra una misa cada año en el día de San Juan alternando el cura de Noalla y el de la villa de Portonovo, llevando cada uno el año que le toca todo lo necesario para celebrar por no tenerlo dicha capilla, ni renta, ni fundación alguna, no obstante que tiene su retablo, necesita sus reparos; que se le de blanco por adentro, que se reteje y repare el techo con lo más que este cura halle por concerniente para la mejor decencia de ella».

La ermita comenzó a funcionar como “ayuda de parroquia” en la segunda mitad del siglo XIX, puesto que los sacerdotes vieron conveniente, dadas las distancias con la parroquial, tener allí los cultos dominicales y festivos, y para cumplir con el Precepto Pascual. Además, la alternancia entre el cura de Noalla y de Portonovo en nada favorecía la atención espiritual de aquellas almas; así lo explicaba el párroco de San Esteban el 19 de noviembre de 1860 a la curia diocesana: «Como el lugar de San Juan de Ayos viniese alternando en lo espiritual con las parroquias de Santa María Adigna de Portonovo y esta de San Esteban de Noalla, se hallan aquellos vecinos en el estado más deplorable de relajación». Como el sostenimiento del recinto salió siempre de los propios moradores de Aios, no encontramos más notas históricas en el archivo parroquial que justifiquen su evolución. Sabemos que en el siglo XX fue medianamente restaurada con criterios poco afortunados, sin embargo, hoy, y de nuevo gracias a la generosidad de los vecinos, la capilla luce mejor que nunca, continuando esa larga estela y cadena generacional que se remonta a su traslado y construcción en 1652.

Luis Ángel Bermúdez Fernández