Ordenación de Agustín Pérez Mosquera

Hoy es un día de gran gozo para nuestra parroquia de Santa Eulalia de Liáns y para nuestra iglesia de Santiago de Compostela.

A las 18:00 h, en la Colegiata de La Coruña, en lo que esperamos sea una emotiva ceremonia, muy solemne y, muy concurrida -en la medida que la restricciones que la pandemia nos lo permitan- Agustín Pérez Mosquera dirá “sí” al Diaconado Permanente, que recibirá de manos del Obispo auxiliar de Santiago don Francisco José Prieto Fernández en lo que será su primera ceremonia de ordenación desde que él mismo fuese ordenado obispo el pasado 10 de abril

Agustin, viudo y padre de dos hijos, es Natural de La Coruña y vecino de nuestra parroquia en Oleiros desde hace casi 40 años. Licenciado en Psicología por la Universidad de Salamanca Diplomado en Ciencias Religiosas Trabaja como profesor de religión y moral católica en el IES Manuel Murguia de Arteixo desde hace casi tres décadas, tarea que h compaginado con su labor al frente de Departamento de Orientación pedagógica en diversos colegios de La Coruña.

A lo largo de los años, en el trato directo con jóvenes y sus familia había ido descubriendo que Cristo le estaba mostrando su rostro en cada uno de ellos. Tras el fallecimiento de su esposa, comenzó a plantearse la posibilidad de que el Señor le estuviese pidiendo una entrega más profunda y generosa en el servicio a los demás, especialmente en favor de los más pobres y de los que sufren.

Durante varios meses lo meditando junto con sus hijos y, tras un tiempo de oración y reflexión, decidió ponerse en camino convencido de que si verdaderamente el Señor le estaba llamando a este ministerio, Él se encargará de guiar sus pasos.

Sigue la estela marcada por D. Carlos Miramontes, otro Joven de nuestra parroquia que respondió a la llamada del Señor y que hace cuatro años se ordenó sacerdote y Enrique Alonso que este mismo mes cursará cuarto año de sus Estudios Eclesiásticos.

Como comunidad estamos obligados a pedir insistentemente por las vocaciones para que, como decía el papa Francisco los jóvenes no sean sordos a la llamada del Señor.

“Si él les llama por este camino confiad en él. No os dejéis contagiar por el miedo, que nos paraliza ante las altas cumbres que el Señor nos propone. Recordad siempre que, a los que dejan las redes y la barca para seguir al Señor, él les promete la alegría de una vida nueva, que llena el corazón y anima el camino”.

Los diáconos: elegidos por los Apóstoles

El libro de los Hechos de los Apóstoles narra la institución por parte de los Apóstoles de los que son con- siderados los primeros siete diáconos de la Iglesia de Jerusalén:

“Por aquellos días, al multiplicarse los discípulos, hubo quejas de los helenistas contra los hebreos, porque sus viudas eran desatendidas en la asistencia cotidiana. Los Doce convocaron la asamblea de los discípulos y dijeron: «No parece bien que nosotros abandonemos la Pala- bra de Dios por servir a las mesas. Por tanto, hermanos, buscad de entre vosotros a siete hombres, de buena fama, llenos de Espíritu y de sabiduría, y los pondremos al fren- te de este cargo; mientras que nosotros nos dedicaremos a la oración y al ministerio de la Palabra». Pareció bien la propuesta a toda la asamblea y escogieron a Esteban, hombre lleno de fe y de Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Pármenas y a Nicolás, prosélito de Antioquía; los presentaron a los apóstoles y, habiendo hecho oración, les impusieron las manos” (Hechos de los Apóstoles 6,1-6).

¿Qué es un Diácono?

Un diácono (del griego diakonos = «servidor») es el fiel laico que recibe el tercer grado del sacramento del Orden por la imposición de las manos del Obispo y queda constituido y habilitado para servir al Pueblo de Dios en la diaconía de la Palabra, de los Sacramentos y de la Caridad. El diácono es ordenado «para realizar un servicio y no para ejercer el sacerdocio» (LG 29) y está llamado a configurar su vida a imagen de Cristo servidor: «Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos» (Marcos 10, 45).
Hay dos clases de diáconos: los diáconos ‘transitorios’, que un día serán ordenados presbíteros, y los diáconos ‘permanentes’, que son ordenados sólo y para siempre para el diaconado.

El diaconado permanente puede ser conferido a hom- bres célibes o casados. Si el candidato está casado, la espo- sa deberá autorizar por escrito la aceptación para la orde- nación del esposo (requisito indispensable). Un diácono casado que pierde a su esposa no puede volver a contraer matrimonio, pero sí puede optar a ser presbítero. Quien es ordenado diácono siendo soltero, se compromete al celibato permanente.

Solo el varón bautizado recibe válidamente esta sa- grada ordenación. El sacramento del Orden confiere un carácter espiritual indeleble y no puede ser reiterado ni conferido para un tiempo determinado

Funciones de los Diáconos

Son funciones de los diáconos, entre otras:

  • Instruir a los fieles.
  • Presidir las oraciones.
  • Asistir al obispo y a los presbíteros en la
    celebración de la Liturgia, sobre todo, de la Santa Misa, proclamar el Evangelio, preparar las ofrendas y distribuir la sagrada Comunión.
  • Predicar la homilía en los casos que fuera conveniente.
  • Administrar el sacramento del Bautismo.
  • Asistir y bendecir el Matrimonio.
  • Bendecir personas y cosas (tales como la
    bendición del agua, etc.).
  • Llevar el viático o sagrada Comunión a los
    moribundos.
  • Por escasez de sacerdotes, el Obispo le puede encomendar una participación en el ejercicio de la cura pastoral de una parroquia, bajo la dirección de un sacerdote.
  • Presidir la celebración de la Palabra.
  • Presidir las exequias y responsos fúnebres.
  • Presidir la celebración dominical en ausencia del presbítero, no pudiendo consagrar la Eucaristía.

Fuente: www.santaeulaliadelians.com