Organizaciones católicas de toda España han dado inicio a una intensa semana de actividades para exigir justicia financiera y apoyar a los países empobrecidos frente al peso de sus deudas. Las acciones, que se desarrollan entre el 25 de junio y el 2 de julio, preparan el terreno para la IV Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo de la ONU, que se celebrará en Sevilla del 30 de junio al 3 de julio.
La agenda arrancó con una mesa redonda bajo el título “Justicia y dignidad, jubileo de la esperanza y financiación para el desarrollo”, en la que participaron expertos en economía internacional y representantes eclesiales como monseñor Ramón Valdivia Giménez, obispo auxiliar de Sevilla. Más tarde, en la céntrica Plaza Nueva, tuvo lugar el simbólico “Círculo del Silencio”, organizado por la delegación diocesana de migraciones, en solidaridad con las personas migrantes forzadas.
El programa continúa con nuevos encuentros como la mesa redonda “¿Qué financiación, para qué desarrollo?” este 27 de junio, y culminará con una vigilia especial en la Catedral de Sevilla, presidida por el arzobispo José Ángel Saiz Meneses. Durante el fin de semana, las entidades religiosas se sumarán al Foro Social del Mecanismo de la Sociedad Civil y a la “Gran marcha de la sociedad civil”, que recorrerá el centro de la ciudad en apoyo a esta causa.
Entre los temas clave de la conferencia, se destaca la petición de condonar las deudas financieras y ecológicas de los países empobrecidos. Las organizaciones promotoras, como Cáritas, Manos Unidas, Justicia y Paz o la Conferencia Episcopal Española, hacen suyo el mensaje del Papa Francisco y la bula del jubileo Spes non confundit, pidiendo una economía centrada en la dignidad humana y el bien común.
Además, han solicitado a las parroquias de toda España acompañar esta semana con oración, pidiendo a Dios por seis propuestas recogidas en la “Declaración de Sevilla”, entre ellas la reestructuración de la deuda, el canje por inversiones sociales y ambientales, y una mayor transparencia en el sistema financiero internacional.
Estas acciones representan una llamada urgente a la comunidad internacional para construir un sistema económico más justo, inclusivo y humano.






