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El pasado 17 de octubre, nuestra Iglesia diocesana ha abierto la fase local del Sínodo de los Obispos y ha enviado en misión a todos los asistentes. Muchos son los mensajes de aliento que la Iglesia está enviando estos días pero, por su cercanía, plasticidad y porque los medios se centraron en otras imágenes, este resumen invita a meditar las propuestas realizadas por el Arzobispo.

Para fortalecer esta fase inicial, volcados en la oración y la esperanza del Espíritu Santo como guía, el trabajo del Sínodo se centró en tres actitudes y cuatro iconos que han calado entre los asistentes. Respecto a las actitudes, se nos invita, en primer lugar, a sentir la fraternidad y ver que nuestra Iglesia puede mejorar. Una segunda actitud recomienda prestar atención a los posibles remedios y hacer relucir esas opciones. Y, como no puede ser menos, la tercera actitud propuesta está centrada en la necesidad de permanecer fiel al ideal aunque la realidad pretenda aplastarlo.

Igualmente, D. Julián se acercó a varias imágenes evangélicas que nos pueden dar luz para este camino sinodal. Primeramente, el Evangelio de Mc 10, 35-45, en el que se presenta (con especial cercanía para la Iglesia compostelana) la figura de nuestro Santo Patrón que, junto con su hermano Juan, pide a Cristo el ocupar los puestos a su derecha e izquierda. Ante esta tentación de perder el tiempo tratando de ocupar puestos, el Sr. Arzobispo propuso la importancia de iniciar procesos a través de las palabras del propio Cristo: “¿podréis beber de este cáliz?”; junto a la respuesta positiva de nuestro Apóstol.

El segundo icono está vinculado al seguimiento del recorrido pastoral de la Iglesia diocesana durante los últimos años (dos sínodos convocados). Evocando el camino de Emaús, durante el que Jesús acompaña y se hace el encontradizo con sus discípulos, destaca el gesto hermoso de la invitación a cenar. Ante esto, Don Julián glosa: “Jesús nos complica pero… ¡hay que invitarlo a cenar!”. Constituiría la lógica consecuencia de aquel: “¿no ardía nuestro corazón con ese encuentro?”.

El tercer icono a seguir es el camino de la Iglesia diocesana durante este curso. Hemos salido a pescar y volvemos con las redes vacías pero en la playa está Jesús, para indicarnos dónde echar el aparejo y celebrar luego la respuesta del mar con un aluvión de peces. Los acontecimientos habían dejado a los discípulos fatigados. No habían asimilado la muerte y la resurrección de Jesús. En ese contexto, seguro que algunos pidieron responsabilidades. Don Julián invita a todos a no perder el tiempo buscando responsables y se ha ofrecido como “culpable”, alentándonos a vivir la sinodalidad caminando juntos, abrazando la diversidad, para ser piedras vivas unidas unos a otros a través de la caridad.

El cuarto icono es nuestra madre María. Para aprender de ella como mujer que escucha, decide y actúa. El Arzobispo destacó la centralidad histórica de esta mujer singular: habiéndosele anunciado su maternidad divina, corre a socorrer y acompañar a su prima Isabel y se dedica a anunciar a Cristo y su evangelio. El proceso sinodal es, por tanto, un camino; un buen camino en que el Apóstol Santiago y Santa María Peregrina salen al encuentro y en el que cualquiera puede participar.

MAJOLU

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