Las comunidades parroquiales de la Diócesis de Santiago de Compostela han vivido una jornada de intensa devoción con la celebración del Domingo de Ramos, que marca el inicio de la Semana Santa.
Desde tempranas horas, cientos de fieles se congregaron en plazas y calles para participar en las tradicionales procesiones con palmas y ramos de olivo, símbolo de la entrada triunfal de Cristo en Jerusalén.
La celebración principal tuvo lugar en la Catedral de Santiago, donde el arzobispo presidió la solemne misa tras la bendición de los ramos en la Plaza de la Quintana.






