ActualidadAntonio de Meis, escultor y vecino de Entrecruces, en Carballo

Antonio de Meis, escultor y vecino de Entrecruces, en Carballo

  • PATRIMONIO RELIGIOSO | Aunque natural de Noia, asentó su taller en esta parroquia carballesa: siglo XVIII

En el siglo XVIII, la parroquia carballesa de Entrecruces acogió el taller de un escultor que, con sus obras, surtió la mayoría de las iglesias de Bergantiños y alrededores. Entrecruces, famosa antiguamente por la producción de cerezas, tuvo un vecino ilustre en el siglo XVIII, el escultor Antonio de Meis Gómez y Bazarra, que aunque era de Noia, asentó su taller en esta parroquia carballesa.

Pese a una búsqueda intensiva en los archivos, ha sido imposible localizar su partida de bautismo, para conocer no solo su familia, sino también la fecha de su nacimiento, que posiblemente ocurriese en torno a 1710-1715. Noia era, en aquel momento, un importante núcleo artístico y sus escultores proveían de piezas de alta calidad a las iglesias e instituciones de la diócesis. Antonio de Meis se formaría como aprendiz de aquellos talleres.

Se desconoce cuándo y cómo llegó el escultor a Entrecruces, posiblemente (como interpretación personal) pudo llegar a Bergantiños por algún encargo puntual y, viendo suficientes trabajos con los que vivir, llegó a asentarse en una vivienda propiedad de la fábrica de la iglesia de Entrecruces. Allí trabajaba y residía con su esposa Ignacia Gómez y Lavedra, también de la zona de Noia. Tuvo por lo menos dos hijas. Una, María Juliana, casada con el noiés Pedro Antonio Viña y Malvárez. Ambos tuvieron un hijo, José Gabriel, el 24 de mayo de 1761. Esta nueva familia debió de partir pronto de Entrecruces, ya que no encontramos más referencia de ellos. La otra hija del escultor fue María Benita, casada con otro noiés, Domingo Freire. Este matrimonio debió de vivir en la casa-taller de su padre en Entrecruces. Los libros de esta feligresía atestiguan que tuvieron, por lo menos, seis hijos: José Antonio Carlos (nacido el 5/11/1763), Ambrosio Antonio (7/12/1767), Jacobo Antonio (27/7/1771), Domingo Lorenzo (14/11/1774), María Antonia (3/5/1778) y María Isabel (8/7/1781).

Catastro de Ensenada

Antonio de Meis aparece en el Catastro del Marqués de la Ensenada (fol. 532 vto.), año 1753, donde se recoge que cobraba cuatro reales en los días que trabajaba. En 1786, este artista contrae una deuda con el párroco de Entrecruces, Juan de la Fuente, que ascendía a 2191 reales, por impago del alquiler de su vivienda. Primero le entregó 600 reales en metálico y, luego, 900 los redimió por la hechura de las imágenes de san Roque, san Eleuterio y un santo Cristo; todas para la iglesia de Entrecruces. Las causas de esta difícil situación se debe, en palabras del artista, a que no corrían buenos tiempos para su oficio y que, poco a poco, se fue cargando de deudas.

En el inventario de los bienes embargados, no solo están las herramientas usadas en el taller, sino las imágenes ya encargadas, como una Virgen de la Estrella para la capilla de los baños de Carballo, un san Joaquín y una santa Ana cuyo destino era la iglesia de Cabaleiros, un san Antonio para Francisco Navas, vecino de A Coruña, y otras tallas como la de santa Bárbara, san Luis obispo y santa Lucía, que pasaron a exponerse en la iglesia de Entrecruces. En el domicilio del escultor también se hallaba una pequeña biblioteca, media docena de libros imprescindibles para su oficio, tales como un Flos Sanctorum, de estampas latino, otro de arquitectura… Finalmente, en los noventa del XVIII perdemos la pista del escultor y de su familia.

Su obra se encuentra diseminada por las parroquias de la zona; a continuación va una lista resumida, pero, sin duda, son muchas más. Uno de sus primeros trabajos fue la puerta de la sacristía de Rus en 1742, dos años después los retablos colaterales de la capilla de san Paio de Entrecruces y una base para el Cristo de la iglesia de dicha feligresía; en ese mismo año realiza el sagrario y expositor para el retablo mayor de Sísamo. En 1745 sale de su taller la pequeña imagen de san Ramón para Rus y restaura un san José de esta parroquia. El párroco de Ardaña le encarga hacia 1747 el retablo colateral de Nuestra Señora y seguramente el otro retablo gemelo, junto con todas las imágenes. Otras piezas de gran tamaño fueron los retablos colaterales de Valenza y san Xusto (Coristanco), obras de 1767 y 1770. En 1759, realiza el retablo de los Dolores de la iglesia de Camariñas, obra de gran calidad, y varios angelotes. Couselo Bouzas le asigna la hechura del retablo mayor de Aríns, datado en 1780 y con coste de 4000 reales. Y, finalmente, podríamos atribuirle más retablos en la zona como el mayor de san Mamede de Bazar; su manera de trabajar se ve en los sagrarios de Pazos (Ponteceso), Entrecruces, Rebordelos o Cospindo, entre otros.

Fuente: La Voz de Galicia

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