Cáritas de Ponte Caldelas celebra doce años de servicio a los más necesitados

  • Mons. Francisco José Prieto presidió una celebración de acción de gracias por doce años de servicio, cercanía y acompañamiento a las personas más vulnerables.
  • El prelado destacó que la caridad forma parte esencial de la identidad de la Iglesia y apeló al compromiso de toda la comunidad cristiana.
  • La eucaristía sirvió para reconocer la entrega de voluntarios y trabajadores y para reivindicar una sociedad más sensible ante el sufrimiento ajeno.

La comunidad parroquial de Ponte Caldelas celebró hoy sábado el 12.º aniversario de Cáritas con una eucaristía presidida por el arzobispo de Santiago, monseñor Francisco José Prieto Fernández, quien puso en valor la trayectoria de la entidad y el compromiso de quienes, durante más de una década, han trabajado al servicio de las personas más necesitadas.

Durante su homilía, el prelado agradeció la labor desarrollada por voluntarios y colaboradores, subrayando que estos doce años representan “una historia de gracia” en la que Dios ha seguido manifestando su amor a través de la entrega y la cercanía de muchas personas. El arzobispo recordó que la acción caritativa no puede entenderse únicamente como una actividad complementaria de la Iglesia, sino como una parte fundamental de su identidad y misión.

En su reflexión, mons. Prieto Fernández señaló que toda auténtica caridad cristiana nace de la experiencia de haber sido amados por Dios. “No ayudamos a los demás porque seamos mejores, sino porque hemos sido alcanzados por la misericordia de Dios”, afirmó. En este sentido, destacó que las personas que atraviesan situaciones de necesidad no deben ser vistas como un problema que resolver, sino como hermanos y hermanas cuya dignidad merece ser reconocida y respetada.

El arzobispo destacó asimismo que la labor de Cáritas va más allá de la asistencia material. Aunque consideró esenciales las ayudas económicas, los alimentos o el acompañamiento social, remarcó que la misión de la institución consiste también en devolver esperanza, ofrecer escucha y hacer sentir a cada persona que no está sola.

Mons. Prieto Fernández subrayó que Cáritas no es únicamente la tarea de sus voluntarios y trabajadores, sino una misión compartida por toda la Iglesia. “Hay unos que son Cáritas, pero todos somos Cáritas”, expresó, invitando a las parroquias a dejarse interpelar por las situaciones de pobreza y exclusión presentes en la sociedad.

El arzobispo también animó a los asistentes a reflexionar sobre el lugar que ocupan en su vida las personas olvidadas, vulnerables o que viven en los márgenes, recordando las palabras del Evangelio sobre el servicio a los más pequeños como expresión concreta del amor a Cristo.

La celebración concluyó con una oración por Cáritas y por todas las personas que forman parte de su labor evangelizadora y social. Prieto Fernández pidió que la institución continúe siendo durante muchos años “signo visible de la ternura de Dios”, escuela de fraternidad y fuente de esperanza para quienes atraviesan momentos de dificultad.