¡Cristo vive, anúncialo!

¡Cristo ha resucitado, aleluya, aleluya! ¡Verdaderamente ha resucitado, aleluya, aleluya!

¡Que toda la creación alabe al Padre porque Cristo ha resucitado! ¡Que todas las familias se unan para entonar un canto de alabanza a Aquel que ha vencido a la muerte! ¡Cristo ha muerto y resucitado para nuestra salvación! Que nadie calle ante tan gran noticia, que todos anuncien que el Cordero ha vencido. Que ya la muerte no tiene poder, que se nos han abierto las puertas eternas del Cielo.
Déjale vivir en ti, déjale que fluya esa vida nueva que tiene para ti. ¡Muestra que Cristo vive en tu corazón! ¡Anúncialo! ¡Él vive hoy!
Verbum DeiCristo vive  https://youtu.be/FUuQyrCkO7w

Elena Fernández Andrés · https://twitter.com/poverellacm

Hoy es el cumpleaños del mundo. Es la fiesta que celebra el nacimiento de un mundo nuevo. “¡Este es el día en que actuó el Señor, aleluya, aleluya!”. Sí, este es “el Día” por excelencia; el Día que ha hecho el Señor. Los demás días los hemos hecho nosotros. Son obra nuestra. Los días de la traición, del abandono, de la huida, de las negaciones, del odio, de la cobardía, del pecado… los hemos inventado nosotros. Forman parte de nuestro “viejo” calendario.

Hoy es el Día creado por el Señor. Él nos ha hecho pasar a un mundo nuevo. De nuestra miserable contabilidad, al reino de la gratuidad. De la esclavitud a la libertad. Es la primera mañana del mundo. Es un día “nuevo”. El primer día de la creación nueva. Y la única recomendación es no volver atrás. Tenemos que cortar las ataduras con lo viejo, con el odio, con las divisiones. No echar de menos nuestro calendario. Se trata de seguir su calendario, lleno de novedad.

El P. Raniero Cantalamessa, predicador del Papa, proclamaba en la homilía de los Santos Oficios de Viernes Santo en la Basílica de San Pedro de Roma: “Después de tres días resucitaré, había predicho Jesús (cf. Mt 9, 31). Nosotros también, después de estos días -que esperamos sean cortos- nos levantaremos y saldremos de las tumbas de nuestros hogares. No para volver a la vida anterior como Lázaro, sino a una vida nueva, como Jesús. Una vida más fraterna, más humana. ¡Más cristiana!”

Montse de Javier · Comunidade Caná