Espíritu franciscano para la Jornada de la Paz

En 1986 se celebró un encuentro en Asís para la historia; reunía a líderes religiosos de todo el mundo. El Papa Juan Pablo II quiso ofrecer un espacio para que las religiones se juntasen a orar por la paz. La ciudad italiana, tan significativa en la vida de San Francisco, se convertía de este modo en un signo de fraternidad universal para el mundo. Cada día primero del año la Iglesia renueva el deseo de pedir por la paz: en primer lugar, la de cada corazón. Luego ésta redundará en la concordia a la que aspira la humanidad entera.

El padre franciscano Enrique Lista analiza el ansia constante de los seres humanos por buscar la paz y la felicidad en el corazón y en la convivencia.

“Volvamos a Belén: es la respuesta que nos da la fe a la innumerable multitud que busca la paz”