La entretela | Construyendo paz. La vida en abundancia

A veces pensamos que sólo los poderosos pueden construir paz, pero desde la Santa Sede tratan de no cerrar la reflexión sobre la Paz, y en como hacerla presente habitualmente para que crezca vida en abundancia en nuestro entorno.

En el discurso del Papa con ocasión de los juegos olímpicos de invierno, hoy se están celebrando las paraolimpiadas de invierno, se ha recordado que en la antigüedad, en Grecia, antes, durante y después de la celebración de unos juegos olímpicos se producía la llamada Tregua olímpica.

Esta tregua era un acuerdo dirigido a suspender las hostilidades, de modo que atletas y espectadores pudieran viajar libremente y las competiciones se pudieran celebrar sin interrupciones.

El Papa valora esta institución ya que“surge de la convicción de que la participación en competiciones reglamentadas (agones) constituye un camino individual y colectivo hacia la virtud y la excelencia (aretē)”

En ese discurso, el Papa habla de un mundo con amenazas reales de guerras que “nacen” “de la  radicalización del desacuerdo y del rechazo de cooperar los unos con los otros. El adversario es  entonces considerado como un enemigo mortal, a quien hay que aislar y, si es posible, eliminar.” y  dónde “las trágicas evidencias de esta cultura de muerte están ante nuestros ojos —vidas truncadas,  sueños destrozados, traumas de los supervivientes, ciudades destruidas— como si la convivencia  humana se redujera superficialmente al escenario de un videojuego.” en un momento dónde “la  agresividad, la violencia y la guerra son siempre «una derrota de la humanidad»”

Si nuestras relaciones personales son violentas, quizás es el momento de buscar treguas en las que  poder desplazarnos del desacuerdo y el rechazo a cooperar los unos con los otros.

De este discurso, cada uno se puede detener en aquellos valores deportivos que pueden mejorar  nuestras comunidades:

Para el Papa un “ evento deportivo, es también un relato popular capaz de atravesar territorios,  generaciones y diferencias sociales, y de hablar al corazón de la comunidad humana en camino.” Y esos valores propios son el estimulante desafío, que en la competición hará crecer en concentración y habilidad a los contendientes, que se incitan mutuamente a mejorar; que generará la alegría y recompensas que la propia actividad comporta; que promoverá el sentido de unión que rodea a los equipos, el sentido de pertenencia que rechaza toda forma de egoísmo y aislamiento, el crecimiento
de la fraternidad; la posibilidad de reconocer sanamente las propias capacidades y ponerlas al servicio del equipo, trabajar juntos y afrontar conflictos y frustraciones, aprendiendo a perdonar.

Cada uno se puede preguntar qué estimulante desafío, nos ofrecerá un sentido de unión, el sentido de pertenencia y el crecimiento fraterno de nuestro entorno.

El Papa señala un posible camino; la promoción de la persona es importante “esforzarse para que el deporte sea accesible a todos” Y ahí en estas formas de crear vida se hace más posible la paz. A nivel deportivo ya hay un equipo olímpico de refugiados, las propias paralimpiadas que se desarrollan estos días van en esta línea, también la Copa mundial de Futbol Calle. Si no el deporte ¿qué otras necesidades podemos hacer accesible a todos?
Por sii la promoción de las personas no es lo nuestro, el Papa desgrana también otras virtudes del deporte:

Da lugar a la cultura del encuentro porque competir deriva de “cum” juntos y “petere” pedir; de modo que “se puede decir que dos personas o dos equipos buscan juntos la excelencia. No son enemigos mortales. Y en el tiempo que precede o que sigue a la competición existe, por lo general, la oportunidad de encontrarse y conocerse.” ¿Existe algo en lo que juntos podamos pedir?

El deporte además permite integrar a los espectadores, aquellos que compartiendo alegrías y frustraciones de nuestros héroes también promueven “un sentido de comunidad con los otros seguidores” el deporte será “ fuente de rivalidad amistosa y de bromas jocosas” Por lo tanto, si no tenemos fuerzas para el desarrollo de la persona, o para pedir juntos, quizás si las tenemos para ser un espectador entregado que genere alegría y sentido de comunidad al grupo.

Dirá el Papa que “El deporte nace como experiencia relacional; pone en contacto los cuerpos y, a través de los cuerpos, las historias, las diferencias y las pertenencias. Entrenar juntos, competir lealmente, compartir el esfuerzo y la alegría del juego favorece el encuentro y construye vínculos que superan barreras sociales, culturales y lingüísticas. En este sentido, el deporte es un poderoso facilitador de relaciones sociales que crea comunidad, educa al respeto de las reglas comunes y enseña que ningún resultado es fruto de un camino solitario. Sin embargo, precisamente porque moviliza pasiones profundas, el deporte lleva consigo también límites.

El significado educativo del deporte se revela de manera particular en la relación entre victoria y derrota. Vencer no es simplemente prevalecer, sino reconocer el valor del itinerario realizado, de la disciplina, del esfuerzo compartido. Perder, por su parte, no coincide con el fracaso de la persona, sino que puede convertirse en una escuela de verdad y de humildad. El deporte educa de ese modo a una comprensión más profunda de la vida, en la que el éxito nunca es definitivo y la caída nunca tiene la última palabra. Aceptar la derrota sin desesperación y la victoria sin arrogancia significa aprender a vivir la realidad con madurez, reconociendo los propios límites y las propias posibilidades.”

En conclusión las enseñanzas de la actividad deportiva nos permitirán apoyándonos en ellas, crear en nuestro entorno familiar, laboral y personal entornos de paz para una humanidad reconciliada con espacios acogedores, capaz de involucrarse con personas de diferentes orígenes sociales, culturales y físicos, o simplemente promoviendo la alegría de participar unidos de modo que se aleje la desconfianza que rompe la paz.

Ya que el cambio hacia la paz empieza con la creación de comunidades de paz.

María Puy