Con motivo del Día Internacional contra el uso indebido y el tráfico ilícito de drogas, que se conmemora cada 26 de junio por iniciativa de las Naciones Unidas, la Iglesia diocesana desea unirse a la reflexión y sensibilización sobre una realidad que sigue causando un profundo sufrimiento personal, familiar y social.
La problemática de las adicciones y del narcotráfico interpela directamente a nuestra comunidad cristiana, llamada a promover la dignidad de toda persona, especialmente de quienes viven situaciones de vulnerabilidad, exclusión o enfermedad. La prevención, el acompañamiento, la atención a las personas afectadas y el compromiso con el bien común constituyen una tarea que requiere la implicación de toda la sociedad.
Por este motivo, recogemos el manifiesto elaborado con ocasión de esta jornada, que invita a tomar conciencia de la gravedad del problema, a fortalecer las políticas de prevención y asistencia, y a renovar el compromiso colectivo frente al tráfico y consumo de drogas.
Asimismo, esta publicación adquiere una especial significación para nuestra diócesis, al estar estrechamente vinculada al trabajo que desde hace años desarrolla la Fundación Galega contra o Narcotráfico, presidida por el sacerdote diocesano Manuel Couceiro Cachaldora. Su labor, junto a la de tantas personas e instituciones comprometidas en la lucha contra las adicciones y sus consecuencias, constituye un valioso testimonio de servicio a la sociedad y de defensa de la vida y la dignidad humana.
Invitamos a todos a leer este manifiesto, a reflexionar sobre su contenido y a colaborar, desde la responsabilidad compartida, en la construcción de una sociedad más saludable, solidaria y libre de las consecuencias del narcotráfico y las adicciones.






