Creemos que uno de los puntos más positivos ha sido conocer gente nueva, salir de nuestra zona de confort y convivir con personas con las que quizá antes no hablábamos tanto. Todo esto lo hemos vivido movidos por la fe, compartiendo no solo actividades, sino también momentos de reflexión y de crecimiento personal y espiritual. Para algunos era la primera convivencia y la valoración ha sido muy positiva, tanto a nivel personal como social. Nos llevamos recuerdos muy bonitos y nuevas amistades.
A nivel espiritual y educativo ha sido una experiencia enriquecedora, que nos ha ayudado a pararnos, pensar y reforzar nuestra fe, además de aprender muchas cosas y recibir consejos que nos van a servir en nuestro día a día. Las actividades nos gustaron mucho y ayudaron a que todos participáramos y nos sintiéramos parte del grupo«.
Hugo Bercero







