- En la Praza da Quintana tuvo lugar la procesión y el Encuentro con Cristo Resucitado en una mañana de celebración.
- El arzobispo, mons. Francisco José Prieto, invita a vivir la fe pascual como testimonio de vida.
El día del Domingo de Pascua se inició a las 11:00hs en la Praza da Quintana con la procesión y el Encuentro con Cristo Resucitado. Posteriormente en la Catedral de Santiago de Compostela se celebró la Misa Estacional del Domingo de la Resurrección del Señor, presidida por el arzobispo, mons. Francisco José Prieto Fernández. La celebración incluyó la bendición apostólica con indulgencia plenaria.
La Pascua como vida nueva y esperanza
Durante su homilía, el arzobispo centró su mensaje en el sentido profundo de la Pascua como experiencia de renovación interior. “La Pascua es esto: Dios recreando nuestra vida desde dentro”, afirmó, subrayando que la acción de Dios transforma la existencia humana desde lo más profundo.
En esta línea, recordó que ninguna situación está definitivamente cerrada cuando interviene Dios: “Ninguna esclavitud es definitiva cuando Él actúa”, expresó, aludiendo a las realidades de sufrimiento, miedo o falta de esperanza que afectan a las personas. Asimismo, destacó el carácter gratuito del don pascual, insistiendo en que “Dios ofrece vida gratuitamente”.
El centro de la fe cristiana
Antes de la liturgia de la Palabra, el prelado asperjó a los fieles con el agua bendecida en la Vigilia Pascual, en recuerdo del Bautismo y de la vida nueva que nace de él.
El arzobispo proclamó con claridad el fundamento de la fe cristiana: “Cristo ha vencido la muerte”. A partir de esta afirmación, destacó que “la última palabra es la vida. Y esa vida tiene un nombre: Jesucristo resucitado”.
Este anuncio, señaló, no puede quedarse en una afirmación teórica, sino que exige una respuesta concreta: “Si creemos que Cristo ha resucitado, entonces no podemos vivir igual”.
Una fe que se traduce en compromiso
Finalmente, el arzobispo desarrolló invitó a los fieles a ponerse del lado de la vida en todas sus dimensiones: desde su defensa en los momentos más frágiles hasta la promoción de la dignidad de los más vulnerables, el cuidado de la creación y la construcción de relaciones basadas en el perdón y la paz.
Mons. Prieto destacó que la Pascua impulsa a abandonar una fe acomodada para vivirla de forma comprometida. En esta misma línea, animó a los fieles a dar testimonio con su propia vida: “Que nuestras obras, nuestras decisiones, nuestra manera de vivir, sean un anuncio silencioso pero real: la vida ha vencido”.







