Octavario por la Unidad de los Cristianos. Este es nuestro momento

Estamos ante otro encuentro ecuménico. Podemos hablar ya de 65 años de este movimiento o estos movimientos ecuménicos. Se siente la fuerza del Espíritu Santo por lo que se ha avanzado en tan poco tiempo, fruto del trabajo y sobre todo de la oración.

Sin embargo yo tengo una percepción personal, tal vez es solo eso, solo una percepción mía, y es que actualmente, en un mundo que se transforma aceleradamente, el entusiasmo por la unidad de los cristianos se ha enfriado apreciablemente y la pujanza del movimiento ecuménico corre el riesgo de decaer.

Si en todo momento la oración es el pilar fundamental de este movimiento, ahora lo es mucho más.

“No apaguéis el Espíritu” le decía Pablo a los Tesalonicenses. “Orad sin cesar…dar gracias a Dios en todo…” Esta debe ser y es nuestra respuesta ante un cristianismo nominal y tibio y ante una sociedad alarmantemente secularizada, que está dando la espalda a Cristo.

El camino hacia la comunión de los cristianos, hacia la unidad, ha de tener como meta al mismo Cristo y su Esposa, la única con la que a su regreso, Cristo el Señor, se casará y serán la Bodas del Cordero, como dice el Apocalipsis.

San Serafín de Sarov dice que el fin auténtico de la vida cristiana es conseguir el Espíritu Santo… poseer y ser poseído por el Espíritu Santo. Que tener el Espíritu Santo en la profundidad del corazón es la vida cristiana. Tener comunión con El en lo profundo del corazón, es ser santo. Por tanto, si tenemos el Espíritu  Santo, tenemos a Cristo, somos Iglesia. Quien es de Cristo es Iglesia. Es el misterio del vínculo profundo de Cristo con la Iglesia y de la Iglesia con Cristo: Cristo y el cuerpo de Cristo. Como dice San Pablo a los Corintios: “Porque en un solo espíritu hemos sido todos bautizados para no formar mas que un cuerpo…y todos hemos bebido de un solo Espíritu”

Este es nuestro momento, porque es posible siempre un nuevo comienzo si realmente estamos abiertos a la acción del Espíritu.

Nosotros, como Iglesia, hemos de mirar al pasado para encontrar la iluminación necesaria y hemos de mirar al futuro para buscar nuevos caminos y así acogernos unos a otros como el mismo Cristo nos acoge.

Las comunidades cristianas han acabado separadas por nuestros viejos caminos, por nuestra falta de caridad. En los nuevos caminos, a los que estamos llamados por Dios, hemos de caminar juntos y descubrirnos compañeros por este peregrinar hacia la Casa del Padre.

Es el momento de la reconciliación, de la caridad mutua, del eterno abrazo.

Nuestras divisiones históricas, nuestras posturas erróneas, nuestras preocupaciones por los asuntos mundanos… han destruido la comunión y nos han distanciado.

Pero éste es el momento. Necesitamos corazones repletos de amor hacia Cristo y entre nosotros. “Amaos los unos a los otros…” dice el Maestro.

Orar juntos nos acerca mas a Dios y nos acerca también entre nosotros. Nos permite entender que es mucho lo que nos une, es mucho lo que compartimos. Que la diversidad de tradiciones enriquece y no separa. Que somos hijos del mismo Padre, redimidos por la misma sangre, compartimos los mismos sacramentos, recibimos cada día o cada domingo, el Pan y el Vino, hecho Cuerpo y Sangre del Divino Redentor sobre la sagrada mesa del altar y que somos peregrinos todos hacia la Casa Común, hacia la Casa del Padre.

Este es nuestro momento. Es el momento de la reconciliación, del abrazo y del reencuentro.

“No apaguéis el Espíritu…” nos dice San Pablo.

Que hoy, como ayer, la Estrella de Belén nos guie porque también nosotros queremos postrarnos ante el Señor de la Vida. Y que ese Niño recién nacido nazca sobre todo en el corazón de todos nosotros para arrancar de nosotros el orgullo que no nos deja crecer en fraternidad. Que nos lleve a superar las barreras que hemos creado entre nosotros. Que nos lleve a ese gran reencuentro. La Mesa está preparada.

Y que el Espíritu Santo ilumine nuestros corazones para que las piedras que encontremos en el camino, no sean las que nosotros mismos nos ponemos.

 

Padre Dámaso
Sacerdote ortodoxo.
Parroquia S. Juan Crisóstomo de A Coruña
Patriarcado de Serbia