La entretela | ¡Pues hay esperanza!

Mientras el mundo se llena de guerras la Iglesia persigue la paz. Durante su viaje por África el Papa recuerda que “Dios desea la paz para cada país; una paz que no es sólo ausencia de conflicto, sino expresión de justicia y de dignidad. Esta paz, que permite enfrentar el futuro con ánimo reconciliado, es posible solamente con el perdón. La lucha verdadera por la liberación será ganada definitivamente sólo cuando la paz se haya conquistado finalmente en los corazones. Sé cuán difícil sea perdonar. Sin embargo, mientras los conflictos se multiplican continuamente en todo el mundo, no se puede añadir resentimiento al resentimiento, de generación en generación.” Y es que como bien dice el Papa “Al final, la justicia triunfará siempre sobre la injusticia, así como la violencia, más allá de toda apariencia, no tendrá nunca la última palabra.”

Para vivir en paz señala el Papa que la fe en Dios es un patrimonio que sostiene el camino, porque son los “creyentes, hombres y mujeres de fe, sedientos de justicia y de unidad.” los que “ante una humanidad anhelante de fraternidad y de reconciliación” buscarán “con fuerza y ser siempre, juntos, hermanos entre nosotros e hijos de Dios”

En la Gran Mezquita de Argel, el Papa ha destacado que Dios es quien tiene la verdad, quien permite reconocer la dignidad de cada ser humano y quien construye la paz, y que con esos mimbres se realizan encuentros en los que “podemos aprender a respetarnos mutuamente, vivir en armonía y construir un mundo de paz”

Señala el Santo Padre, ante los servicios que en África, presta la Iglesia a los olvidados, que “el corazón de Dios está desgarrado por las guerras, la violencia, las injusticias y las mentiras. Pero el corazón de nuestro Padre no está con los malvados, con los prepotentes, con los soberbios; el corazón de Dios está con los pequeños, con los humildes, y con ellos lleva adelante su Reino de amor y de paz, cada día. Como tratan de hacerlo ustedes aquí en el servicio cotidiano, en su amistad y en la vida comunitaria”

Y si como dice el Papa ¡Pues hay esperanza! Es porque allí dónde surge el conflicto, como en Camerún, también surgen acercamientos y Movimientos por la Paz a través de los cuales los lideres de las comunidades cristianas y musulmanas “tratan de mediar entre las partes en conflicto”

Por la actualidad de las palabras, esta entretela va a terminar con una propuesta a detener conflictos que haya en nuestra vida ordinaria, tal como los describe el Papa En un mundo al revés «toda conciencia recta debe denunciar y repudiar, eligiendo una vuelta en “U” —la conversión— que conduce en la dirección opuesta, por el camino sostenible y rico en fraternidad humana. El mundo está siendo destruido por unos pocos dominadores y se mantiene en pie gracias a una inmensidad de hermanos y hermanas solidarios. Son la descendencia de Abraham, tan incontable como las estrellas del cielo y los granos de arena en la playa del mar. Mirémonos a los ojos: ¡ya somos este pueblo inmenso! No hay que inventar la paz, hay que acogerla, asumiendo al prójimo como nuestro hermano y como nuestra hermana. Nadie elige a sus hermanos y hermanas: ¡sólo tenemos que aceptarnos unos a otros! Somos una sola familia y habitamos la misma casa, este maravilloso planeta que las culturas antiguas han cuidado durante milenios”

En conclusión, aceptemos al prójimo y cuidemos el planeta que es la casa común.

María Puy